Mauricio Macri cedió a los encantos del líder de la banda irlandesa, Bono, y le concedió una audiencia en el despacho presidencial ayer al mediodía.
Aunque la excusa del encuentro fue compartir la preocupación por los desafíos que representa garantizar la educación a los sectores más vulnerables, quedó en evidencia cierto “cholulismo” oficial en mostrarse con el cantante irlandés que esta noche actuará en el Estadio Unico de La Plata.
El presidente recibió ayer en su despacho al líder de U2 que rápidamente le entregó un libro “de alguien cercano a mi familia, que no está más con nosotros”, le aclaró, y allí charlaron junto al secretario de Asuntos Estratégicos, Fulbio Pompeo, y el jefe de Gabinete, Marcos Peña.
A este último se lo vio muy animado -con una sonrisa de oreja a oreja- y de hecho ofició de guía al acompañar el músico hasta el Salón Blanco -donde realizó una breve declaración para la comunicación oficial digital- y luego en el largo periplo hacia la explanada Rivadavia -antes de irse el músico se acercó al vallado a firmar autógrafos- se lo vio conversar de manera fluida con Peña.
Más tarde el gobierno usufructuó la breve declaración de Bono -que se difundió por redes sociales- en la que se refirió a la desaparición de Santiago Maldonado.
“Hablamos de Santiago Maldonado y sentí que el Presidente está tomando el caso seriamente y como miembro de Amnesty Internacional eso me dejó muy contento”, indicó, con calculada diplomacia.
Lo cierto es que en el gobierno celebraron la “foto” con el líder de U2 y adelantaron que trabajarán junto con la fundación del cantante, ONE, para diseñar tópicos vinculados a la educación con vistas al G20 que Argentina presidirá en 2018.
Empero, al igual que Néstor y Cristina Kirchner, Macri no dudó en capitalizar la foto con un artista de reputado compromiso político. Varias veces candidato al premio Nobel de la Paz, Bono es reconocido por su activismo por el cuidado del medioambiente, el pedido a las potencias para que se condonaran las deudas externas de algunos países subdesarrollados y, ahora, por el acceso universal a la educación.
La primera vez que el también accionista de Facebook ingresó a Balcarce 50 fue 1 de marzo de 2006 cuando mantuvo un encuentro con el entonces presidente Néstor Kirchner y la entonces primera dama, Cristina Fernández. Fue una visita breve antes de partir al estadio de River para dar un recital.
Casi cinco años más tarde, en marzo de 2011, ya ocupando la primera magistratura, Cristina recibió en su despacho al vocalista irlandés que, a su vez, le pidió que durante el G20 reclame a las multinacionales que difundan sus libros contables.
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