La abogada de los familiares de los 44 tripulantes advirtió sobre declaraciones “contradictorias e imposibles” en el juicio que se desarrolla en Río Gallegos. Apuntan a responsabilidades dentro de la Armada y a intentos de encubrir fallas técnicas.
La querella que representa a los familiares de los 44 tripulantes del submarino ARA San Juan denunció la existencia de un “espíritu corporativo” dentro de la Armada orientado a obstruir el esclarecimiento de los hechos en el juicio oral que se lleva adelante en Río Gallegos.
La abogada Valeria Carreras, una de las principales representantes legales de las víctimas, advirtió que se trata de una etapa clave del proceso y anticipó que avanzarán con denuncias por falso testimonio contra quienes hayan incurrido en contradicciones o afirmaciones que no resisten análisis técnico.
“Esta semana van a volver a mentir los testigos; no vamos a permitir una mentira más”, sostuvo la letrada, quien remarcó que los pedidos se dirigirán tanto a oficiales como a suboficiales que, a su criterio, “falseen la verdad” ante el Tribunal Oral Federal.
Uno de los ejes de la acusación apunta a declaraciones que buscaron minimizar fallas críticas en la nave, en particular el estado de los filtros de aire. Según la querella, algunos testigos afirmaron que los recipientes de cal sodada -utilizados para depurar el ambiente- no tienen vencimiento, lo que contradice informes internos de la propia Armada y exposiciones realizadas ante el Congreso.
En ese sentido, Carreras fue contundente: “Decir que la cal soda no se vence es burlarse del tribunal”. Y agregó que auditorías oficiales habían detectado que la gran mayoría de esos elementos se encontraban fuera de su vida útil.
Otro punto central del debate gira en torno a la válvula Eco 19, señalada como la vía por la que ingresó agua de mar, lo que derivó en el incendio de las baterías la noche previa al hundimiento. La querella cuestionó la versión de un testigo que sostuvo que esa válvula pudo haberse abierto de manera accidental.
Para refutarlo, presentaron imágenes obtenidas durante una inspección técnica en el astillero Tandanor, donde se observa que el mecanismo requiere varias vueltas para ser accionado. “No es una manija que se abre con apoyarse; es un volante que exige maniobra”, explicó Carreras.
Según la acusación, este tipo de relatos apunta a instalar la hipótesis de un error humano para diluir responsabilidades en la cadena de mando. En paralelo, también cuestionaron la actitud de algunos testigos que aseguraron no recordar aspectos básicos del funcionamiento de la fuerza.
La expectativa de la querella está puesta ahora en las próximas audiencias, donde declararán familiares de los tripulantes. Se prevé que aporten material y documentación que sus allegados les habrían dejado antes de embarcarse, lo que podría resultar clave para reconstruir el contexto previo a la tragedia.
“Se intenta desdibujar ámbitos formales de decisión, como el Consejo de Armas Submarinas, presentándolos como reuniones informales”, advirtió la abogada, al insistir en la necesidad de determinar responsabilidades.
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