A aproximadamente un mes y medio del cierre de alianzas y listas para las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) del 13 de agosto, el panorama en el peronismo bonaerense es incierto, ya que aún ningún precandidato de relieve anunció formalmente su participación efectiva en la interna partidaria.
No obstante, en los últimos días se ha concretado la ruptura del denominado Grupo Esmeralda de intendentes, principal sostén del ex ministro de Transporte del gobierno anterior Florencio Randazzo para estas internas.
Fuentes ligadas a un dirigente que está trabajando en su espacio no lo niegan, aunque circunscriben a la coyuntura “estar parados en distintos lugares” y en particular a que la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner mide muy fuerte en la Tercera Sección Electoral de donde provienen esos intendentes, quienes a su entender “no quieren arriesgar sus distritos”.
Además, y fundamentalmente, aseguran que “el Flaco Randazzo está decidido a ir a las PASO” contra quién sea, al rechazar la unidad que reclaman desde el sector que nuclea “‘al 95 por ciento del peronismo bonaerense”, como se autodefinen y donde se alinean Cristina, el ex gobernador Daniel Scioli, todas las corrientes del kirchnerismo y la mayoría de los intendentes peronistas. Esa unidad es la que plantea el titular del PJ provincial, Ferrando Espinoza, en el reportaje que dio a este diario. (Ver página 9).
En rigor, el Grupo Esmeralda quedó muy esmerilado. Sólo apoyan al ex ministro los intendentes Eduardo “Bali” Bucca (Bolívar), Gabriel Katopodis (General San Martín) y Juan Zabaleta (Hurlingham) y el Movimiento Evita, tras la última partida de sus pares de Almirante Brown (Mariano Cascallares), Lomas de Zamora (Martín Insaurralde), Esteban Echeverría (Fernando Gray) y el Partido de la Costa (Juan Pablo de Jesús), entre otros.
Incluso desde el sector del Movimiento Evita que lidera el ex canciller Jorge Taiana cuestionaron como “apresurado” el alineamiento con Randazzo y anticiparon que ese eventual respaldo “todavía está por verse” al señalar que esperan la definición de la posible candidatura de Cristina.
En tanto, en el Grupo Esmeralda residual existe un fuerte resquemor contra Insaurralde porque -dicen- “armó” este espacio y “ahora por conveniencia pegó el salto”. Y piensan en el efecto que pudo haber tenido un descontracturado almuerzo del que participó y cuyo plato fuerte fue la presencia de la propia ex mandataria.
Desde el randazzismo fundamentan su participación este año con lista propia en las PASO en la necesidad de sentar “un mojón” ahora para poder construir con vista a las elecciones de 2019 y “ser el legado positivo del período kirchnerista”. Reivindican fuertemente “las grandes políticas” públicas implementadas por la ex jefa de Estado y por Néstor Kirchner, pero quieren romper “la estructura de abajo que gobernó en los últimos cuatro años, donde están los bolsos de (José) López”. Y para tener presencia en las próximas presidenciales es necesario dar batalla ahora.”No hay 2019 sin 2017”, afirman.
En este contexto, el randazzismo se entusiasma al evaluar que si Cristina no participa de estas internas “y quedan de un lado Scioli y Magario y por el otro Randazzo, no sé quién gana; tenemos números y nos dan muy parejos”.’
Sin embargo, en el sciolismo y los intendentes que lo acompañan algunos califican la actitud del ex ministro de Transporte como “un capricho”. Otros van más a fondo y sostienen que Randazzo “pensaba que iba a tener más apoyo”. Denuncian también que la insistencia de cortarse solo apunta a romper la unidad del peronismo y no descartan que lo haría incluso por “presiones” de fuera de la política.
Por ahora, ningún dirigente de peso dentro peronismo lanzó su precandidatura y la mayor incógnita es qué hará Cristina, pero mientras tanto Scioli ya recorrió en un mes más de 50 mil kilómetros del territorio provincial a un promedio de dos o tres municipios por día.
Como queda dicho, los frentes electorales en la provincia de Buenos Aires cierran el próximo 14 de junio y diez días más tarde harán lo propio las listas definitivas que competirán en las PASO y parece que la lista de unidad está muy lejos.
Pero en algo coinciden todos los sectores y es que a casi un mes y medio para los cierres de alianzas y listas, si bien es poco tiempo, todavía puede correr mucha agua bajo el puente.
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