El PJ bonaerense oficializó el padrón con más de 1,1 millón de afiliados y activó el cronograma rumbo a la posible interna del 15 de marzo.
El Partido Justicialista (PJ) bonaerense oficializó durante la madrugada de este sábado los padrones de afiliados, un paso clave en el proceso que podría desembocar en una elección interna para definir la sucesión de Máximo Kirchner al frente de la conducción partidaria en la provincia de Buenos Aires.
El cronograma establece que el padrón podrá ser observado y tachado hasta el próximo martes 27 de enero y habilita a 1.143.946 afiliados para votar en caso de que se convoque a una interna.
La publicación del padrón activa los plazos formales del proceso electoral partidario. El martes 3 de febrero vencerá el plazo para la presentación de avales y el domingo 8 de febrero concluirá el período para la inscripción de candidaturas. A partir de esas fechas quedará definido si el PJ bonaerense avanza hacia una competencia interna o si se logra un acuerdo de unidad para el recambio de autoridades, previsto para el 15 de marzo.
En el último encuentro partidario se resolvió aplicar un criterio restrictivo para la participación en una eventual elección. Solo podrán votar los afiliados con al menos 180 días de antigüedad y cuya afiliación haya sido formalizada hasta el 30 de diciembre de 2025, con prioridad para la afiliación física por sobre la virtual. Esta definición de la Junta Electoral, donde tiene representación la vicegobernadora Verónica Magario, puso un freno al proceso de afiliaciones aceleradas impulsado por el sector alineado con el gobernador Axel Kicillof.
En ese contexto, Magario recibió días atrás en el Senado bonaerense nuevas afiliaciones físicas provenientes de distintos distritos, un gesto interpretado como una señal política de cara a la disputa por la conducción partidaria. Desde el kirchnerismo, en tanto, la diputada nacional Teresa García, secretaria general del PJ nacional y consejera del PJ bonaerense, sostuvo que no se está instruyendo a intendentes ni referentes para que presenten listas propias y advirtió que desde su espacio ven “muy apurados” a los sectores que empujan una interna. En esas filas se promueve una lista de unidad, como ocurrió en la definición de candidaturas en las elecciones del 7 de septiembre pasado, aunque dentro del Movimiento de Futuro (MDF) crecen las voces que impulsan una contienda interna.
En cuanto a los posibles nombres para el recambio, un grupo de intendentes alineados con Magario sostiene que Máximo Kirchner impulsa la candidatura del intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermín, versión que fue negada desde La Cámpora. Otermín aparece, no obstante, como una figura con potencial de consenso, en un esquema que podría combinar una conducción compartida entre Magario y el jefe comunal lomense.
Mientras tanto, el sector cercano a Kicillof avanza en la consolidación de avales para respaldar una candidatura propia a la presidencia del PJ bonaerense, que podría tener como referentes tanto a Magario como al intendente de La Plata, Julio Alak. En una reciente reunión en Villa Gesell, el gobernador instó a intendentes y dirigentes territoriales a intensificar la recolección de apoyos, una consigna que definió como “tarea para la casa”.
El proceso no estuvo exento de tensiones. El padrón debía presentarse el jueves, pero ese día comenzó a circular una nómina no oficial a través de WhatsApp y una página web con datos de afiliaciones. Para frenar esa difusión, la Junta Electoral elevó una nota a la Justicia Electoral, a cargo del juez Alejo Ramos Padilla, para advertir que el padrón que circulaba no era oficial y correspondía a una versión anterior. Finalmente, la publicación oficial se concretó en las primeras horas de este sábado.
La Junta Electoral del PJ bonaerense está presidida por el intendente de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini, y cuenta con representantes tanto del sector de Máximo Kirchner como del gobernador Axel Kicillof, en un equilibrio que refleja la puja interna por el control del principal partido opositor en la provincia. En ese marco, dirigentes cercanos al kirchnerismo expresaron dudas sobre el operativo de afiliaciones y cuestionaron la estrategia desplegada por la vicegobernadora, en un clima de tensión creciente rumbo a la definición del nuevo liderazgo partidario.
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