El Presidente siguió la ceremonia desde la primera fila, junto al primer ministro local, Bejamin Netanyahu, e interpretó un clásico de Nino Bravo.
El presidente Javier Milei participó este martes en la ceremonia del encendido de las antorchas por el Día de la Independencia de Israel, que conmemora mañana el 78º aniversario de la creación del Estado, cantando durante el evento la canción “Libre” del español Nino Bravo.
Además, Milei fue uno de los encargados de encender una de las 12 antorchas (una por cada una de las originales tribus de Israel) y, antes, se unió a los cantantes Mali Levi y Rotem Cohen para entonar el himno del fallecido artista valenciano.
"La luz siempre triunfa sobre las tinieblas", dijo el Presidente durante un discurso en el que reiteró los valores compartidos entre Argentina e Israel, asegurando que ambas son naciones amigas.
Durante la ceremonia, pregrabada por motivos de seguridad, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, intervino con un vídeomensaje en el que insistió en la estrecha relación entre la Argentina y Estados Unidos en medio de la situación regional.
"Asestamos un duro golpe al sistema de amenazas de Irán, debilitando su capacidad para ponernos en peligro. Fortalecimos la posición de Israel como potencia regional. Forjamos nuevas alianzas y abrimos la puerta a la expansión del círculo de paz", aseguró en las imágenes el mandatario.
También defendió los logros de Israel en la guerra en el Líbano contra el grupo chií Hizbulá, pese a las críticas recibidas dentro de su país, y resaltó el retorno de todos los rehenes que quedaban cautivos en Gaza (vivos y muertos) tras el alto el fuego iniciado en la Franja en octubre de 2025. Netanyahu vio la ceremonia vistiendo un chaleco antibalas por motivos de seguridad.
Entre aplausos, también encendió una antorcha en el evento el encargado del Gobierno israelí para asuntos de los rehenes, Gal Hirsch, en una decisión para la ceremonia muy criticada en los círculos de las familias de los cautivos en la Franja.
Días antes uno de los últimos liberados de Gaza, Rom Braslavski, definió su elección para la ceremonia como: "Un tortazo en mi cara, la de mi padre, la de mi madre y las de todas las familias de rehenes".
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