
Octavio Argüello, uno de los conductores de la CGT, cuestionó a mandatarios provinciales por “facilitar” el avance del proyecto oficialista.
El cosecretario general de la CGT, Octavio Argüello, lanzó duras críticas contra gobernadores del peronismo a quienes responsabilizó por haber contribuido al avance parlamentario de la reforma laboral impulsada por el Gobierno.
En un contexto de alta tensión política y sindical, el dirigente habló de “traición” y sostuvo que la iniciativa en debate representa un “retroceso histórico” en materia de derechos laborales.
“No se puede vender la dignidad del pueblo por una zanja-cuneta y dos metros de asfalto”, afirmó Argüello en declaraciones radiales, al cuestionar presuntas negociaciones entre mandatarios provinciales y la Casa Rosada. Sin acusar acuerdos ilícitos, deslizó que “cada uno va a tener que explicar por qué lo hizo”, en alusión a legisladores que acompañaron el proyecto tras haber sido electos “por el voto peronista”.
El referente sindical calificó la propuesta como “una ley totalmente regresiva” que deja a los trabajadores en “una situación de indefensión”. Según su visión, la norma “no tiene ningún artículo favorable” para el empleo y rechazó la premisa oficial de que la flexibilización incentive la creación de puestos de trabajo. “Es una gran mentira. El problema no es la legislación laboral, es el fracaso del modelo económico”, señaló.
Tras el paro general convocado por la CGT, Argüello defendió la estrategia de no movilizar y destacó el impacto de la medida. “Queríamos que se vea que el paro era realmente efectivo cuando no hay movimiento en la calle”, explicó. A su juicio, la huelga fue “contundente” y reflejó un cambio en el clima social a partir de la discusión del artículo referido a licencias por enfermedad. “La gente empezó a leer la reforma y se dio cuenta de que le están quitando derechos”, sostuvo.
El dirigente también apuntó contra lo que definió como una crisis de conducción política en el peronismo. “El problema no es gremial, es político. Nos falta la fuerza política”, afirmó, al tiempo que describió al espacio como “totalmente en crisis y desordenado”.
En ese marco, remarcó que la CGT se mantiene unida, aunque reconoció que el movimiento obrero enfrenta un escenario adverso en términos de representación y respaldo social.
En relación con el trámite legislativo, Argüello advirtió que la central obrera intentará bloquear la sanción “hasta el último minuto”. Reconoció, no obstante, la complejidad de la instancia decisiva en el Senado y admitió que no tienen “muy seguro” poder evitar la aprobación. “La instancia difícil es que no se acepten las correcciones hechas en Diputados y se caiga la ley”, evaluó.
Las críticas del sindicalista incluyeron menciones explícitas a gobernadores de Salta, Catamarca, Tucumán, Chubut y Santa Cruz, a quienes calificó de “entreguistas” por haber “facilitado legisladores”. “No tienen que nombrarlo más a Perón, es un fraude”, lanzó, y advirtió que “el pueblo tiene memoria”. En la misma línea, cuestionó la falta de una estrategia opositora articulada para confrontar el proyecto oficialista.
Argüello también defendió la secuencia de protestas realizadas por la CGT. “Hicimos cuatro paros generales en dos años y 13 marchas. No podemos parar todo el tiempo”, explicó. A su entender, la conflictividad laboral actual se inscribe en una disputa más amplia, incluso cultural. “Lograron que el trabajador informal vea al formal como un privilegiado”, reflexionó.
Finalmente, el dirigente reconoció el impacto que tuvo el desempeño del anterior gobierno en la pérdida de confianza social. “Fue un fracaso político muy profundo”, admitió, y llamó a reconstruir un espacio político más amplio. “No alcanza con volver a ser lo que éramos. Tenemos que ser mejores”, concluyó.