Desde el momento en que se suspendió la sesión del jueves pasado, el Gobierno inició negociaciones con los gobernadores y sus respectivos diputados no sólo para asegurarse el quórum este lunes sino también para alcanzar los votos necesarios que le permitieran convertir en ley el polémico proyecto de la reforma previsional. El resultado final mostró diez votos de diferencia a su favor, pero cuando se empieza a hilar fino en los casos de los que se ausentaron y de los que no aportaron ni para el “sí” ni para el “no”, el escenario muestra un final inesperado.
Todo indica que si hubieran estado presentes, la oposición habría recortado 8 votos y quedado a sólo 2 de los 127 que consiguió el oficialismo. Daniel Scioli sorprendió a propios y extraños con su faltazo y en su entorno había un gran hermetismo después de la votación. El único operador con el que logró contactarse POPULAR fue tajante: “No vamos a hacer comentarios por ahora”.
En total fueron cuatro los diputados del Frente para la Victoria que se ausentaron: además del ex candidato a presidente, faltaron Laura Russo (de Buenos Aires, explicó en sus redes sociales que debió acompañar a su marido, el intendente de Escobar Ariel Sujarchuk, quien sufrió una descompensación y debió ser internado), Luis Basterra (Formosa) y Mirta Soraire (Tucumán).
A ellos se suman dos miembros de Unidos por una Nueva Argentina, cuyo bloque votó en masa contra la reforma. Son Mariana Morales (Santiago del Estero) y Alejandro Snopek (Jujuy). Por Chubut Somos Todos, el partido creado por el fallecido gobernador Mario das Neves, el único representante en la cámara baja es Jorge Taboada, otro que se ausentó y hubiera votado por el “no”. El caso del dirigente petrolero Alberto Roberti –quien en las últimas presidenciales apoyó la fórmula Scioli-Zannini- es llamativo: en la sesión del jueves pasado, dio quórum “sin querer” (se sentó en la silla porque estaba cansado) y volvió a hacerlo ayer, aunque luego no votó.
“Por convicción peronista no puedo acompañar estas medidas”, explicó el tucumano José Orellana a la hora de justificar la decisión de no viajar a Buenos Aires para participar de la sesión. Dijo que entendía al gobernador Juan Manzur, quien mandó a los otros dos integrantes del bloque a votar a favor de la reforma después de lograr la marcha atrás de un impuesto sobre las bebidas azucaradas.
Es decir que el oficialismo tuvo asistencia perfecta y, en principio, no hubiera contado a ningún aliado entre los ausentes.
Repasemos: a esta altura, y siempre en un escenario hipotético, el Gobierno hubiera estado dos votos arriba. La misma cantidad de los que se abstuvieron. ¿Quiénes fueron? Mirta Pastoriza, del Frente Cívico por Santiago y a quien Cambiemos buscaba seducir desde temprano para alcanzar el quórum, y Elda Pértile, del partido Justicialista (por Chaco).
De ninguna de las dos hay declaraciones sobre el tema que se debatía, pero un simple repaso por cómo votaron sus compañeros de bancada permite especular para dónde se hubiera inclinado la balanza: en el primer caso, ganó el negativo 4-1; en el segundo, 12-5.
Con ese panorama, podría haberse registrado un empate técnico, pero hay más…
En el acta oficial de la votación nominal, Julio De Vido figura como “suspendido”. Esto quiere decir que hasta tanto no salga de la cárcel o renuncie a su banca, el FpV tendrá un diputado menos. En su lugar debería asumir el socialista Jorge Rivas, quien integraba el puesto 15 en la boleta kirchnerista.
Si Rivas hubiera estado sentado en esa banca, habría desempatado en favor de la oposición.
Como eso no era posible de ningún modo, el encargado del desempate hubiera sido el presidente de la cámara, Emilio Monzó. Aunque en este caso no se habría dado el “efecto Cobos” con su “voto no positivo” de la madrugada del 17 de julio de 2008, en el marco de la resolución 125. El voto de Monzó, claramente, hubiera sido afirmativo.
comentar