La medida de fuerza comienza este martes y se extenderá hasta el sábado. Los sindicatos reclaman la aplicación de la ley, mejoras salariales y más fondos para las universidades.
Las universidades nacionales vuelven a quedar alcanzadas por una nueva medida de fuerza de los gremios docentes y no docentes. El paro comienza este martes 18 de agosto y, en principio, se extenderá hasta el sábado 22, en reclamo por el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario aprobada por el Congreso.
La protesta fue impulsada por distintas organizaciones sindicales del sector y tendrá alcance nacional. En el caso de la Universidad de Buenos Aires (UBA), la adhesión dependerá de cada cátedra, por lo que el impacto sobre el dictado de clases puede variar entre las distintas facultades.
A pesar del paro, los edificios de las facultades de la UBA permanecerán abiertos y continuará el funcionamiento administrativo. De esta manera, la medida afectará principalmente las actividades académicas de acuerdo con el nivel de adhesión de los docentes.
El principal reclamo de los gremios es que el Gobierno nacional aplique de manera efectiva la Ley de Financiamiento Universitario, que contempla recursos para el funcionamiento de las casas de altos estudios y distintas áreas vinculadas con la educación superior.
A ese pedido se suma la preocupación por la pérdida del poder adquisitivo de los salarios docentes y no docentes. Las organizaciones sindicales sostienen que los ingresos quedaron por debajo de la evolución de los precios y reclaman una recomposición de los haberes.
Los gremios también exigen una actualización de las partidas destinadas a hospitales universitarios y becas estudiantiles, dos de los sectores que consideran afectados por la falta de actualización presupuestaria.
Desde la Asociación Gremial Docente de la UBA (AGD-UBA) señalaron que el conflicto continúa porque, según su postura, el Gobierno mantiene parte de la deuda con las universidades y con sus trabajadores. La organización también planteó la posibilidad de profundizar las medidas de fuerza si no obtiene respuestas.
Uno de los puntos centrales de la protesta es la situación salarial. Según los gremios, con los haberes correspondientes a julio quedó nuevamente expuesto el atraso acumulado y estimaron que la recomposición salarial pendiente alcanza el 31,2%, además de los montos retroactivos que reclaman desde la entrada en vigencia de la normativa.
Las organizaciones sindicales cuestionaron además las propuestas realizadas durante las negociaciones salariales, al considerar que los incrementos ofrecidos resultan insuficientes frente al deterioro acumulado.
En este contexto, las federaciones docentes ratificaron la continuidad del plan de lucha en las universidades nacionales y anticiparon que durante los días de paro se realizarán asambleas para analizar el nivel de adhesión y definir los próximos pasos.
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