El ex vicepresidente se hizo presente en la sala de audiencias del Tribunal Oral Federal 4, en la que también estuvo el otro enjuiciado José María Núñez Carmona. Por su parte, Alejandro Vandenbroele no asistió y sí lo hizo su nueva defensa oficial, luego del pedido de incorporarse al programa de protección de imputados colaboradores del Ministerio de Justicia de la Nación.

El ex vicepresidente de la Nación Amado Boudou presenció este martes en la sala de audiencias del juicio oral en su contra por la venta de la ex Ciccone Calcográfica, la declaración de José Capdevila, ex jefe de asuntos jurídicos del Ministerio de Economía, quien se refirió a la participación que tuvo la cartera que conducía el ex funcionario del kirchnerismo en opinar sobre si correspondía o no levantar la quiebra fiscal que pesaba sobre la imprenta.

Con fuerte custodia del Servicio Penitenciario Federal, Boudou fue ingresado a la alcaidía de Comodoro Py 2002 con casco y esposado, y, poco después, llegó a la sala de audiencias del Tribunal Oral Federal 4, ya sin esposas y de traje.

Si bien Boudou había solicitado no presenciar el juicio el pasado martes a raíz de haber sido detenido por orden del juez federal Ariel Lijo por asociación ilícita y lavado de dinero en el marco de otra causa, pidió escuchar a un testigo de vital importancia para la causa.

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Además del ex vicepresidente, entre los acusados, escuchaba el también preso José María Núñez Carmona -también alojado en Ezeiza pero en otro módulo-, en tanto que el otro enjuiciado, Alejandro Vandenbroele, no asistió a la audiencia y sí lo hizo su nueva defensa oficial, luego de haber pedido en la fiscalía federal de Jorge Di Lello este lunes, incorporarse al programa de protección de imputados colaboradores, que funciona en el ámbito del Ministerio de Justicia de la Nación.

“Estoy un poco nervioso, me tuve que ir del país, perdí mi trabajo, mi trayectoria y mi carrera en el Ministerio de Economía por esta causa”, manifestó Capdevilla frente a los jueces, quien además recordó que ingresó a Economía en 1991 en la gestión de Domingo Cavallo y fue funcionario de carrera.

En este contexto, remarcó que nunca antes había tenido que dictaminar si correspondía o no levantar una quiebra, como hizo Economía en la causa Ciccone bajo la gestión de Boudou.

“Era una cuestión que excedía lo legal, era una cuestión de mérito o conveniencia”, agregó el testigo, quien precisó que renunció al organismo a pedido del sucesor de Boudou, Hernán Lorenzino, quien le dijo que “no era confiable”.

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Por otro lado, Capdevilla sostuvo que se le pidió analizar el expediente Ciccone después de que Economía recibió una consulta de la AFIP a cargo de Ricardo Echegaray, sobre la conveniencia o no de concederle un plan de pago. Sin embargo, reconoció que no se le dijo qué poner en el dictamen. “No recibí instrucciones sobre su contenido, pero no sé quien tomó la decisión de contestarlo”, sostuvo.

Al mismo tiempo, el testigo recordó que redactó el dictamen que avalaba intervenir en la quiebra, que fue levantada y entonces la imprenta pudo ser adquirida por el fondo de inversión The Old Fund, en el que ya estaba como titular Vandenbroele, y que el entonces ministro de Economía Boudou lo firmó.

Por último, Capdevilla recordó haber recibido amenazas cuando declaró como testigo en la causa que estuvo a cargo del juez federal Ariel Lijo y resaltó que la decisión de irse del país la tomó luego de la muerte del fiscal federal Alberto Nisman.

“Me afectó mucho su muerte. Si mataron al fiscal más cuidado, qué quedaba para un simple testigo”, indicó.

Luego de la declaración de Capdevilla, Boudou retornó fuertemente escoltado al penal de Ezeiza en donde por ahora continuará alojado, por disposición de juez Lijo.

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