La Argentina recibió una mejoría en su perspectiva de deuda, al tiempo que cayó en el grupo de los “cinco países más frágiles” ante los vendavales económicos internacionales, según dos informes económicos realizados por diferentes consultoras.
Por un lado, la calificadora crediticia S&P Global sumó a nuestro país al grupo negativo que integran Turquía, Pakistán, Egipto y Qatar por el fuerte endeudamiento de los últimos dos años, que asciende a unos 125 mil millones de dólares.
En tanto, la calificadora FIX, filial en la Argentina de Fitch Ratings, anunció la revisión de la perspectiva de la deuda argentina a “Positiva” desde “Estable” y afirmó la calificación de largo plazo en moneda extranjera en “B”.
Con respecto a la etiqueta de “frágil”, S&P Global argumentó su decisión según el impacto negativo que generó en los países el entorno de tasas de interés en alza.
“Son las economías de mercados emergentes que sufrirán más con esta nueva política de las naciones desarrolladas”, sostuvo el reporte de la agencia internacional.
Las condiciones monetarias son “excepcionalmente acomodaticias” y, para algunos mercados emergentes, “el entorno de financiación es ahora el más benigno en la memoria”, apuntó su director general, Moritz Kraemer, quien advirtió: “La amenaza del ajuste monetario ahora es más concreta que antes”.
En cuanto al informe de FIX, la revisión de la perspectiva a “Positiva” refleja “un mejor contexto para las políticas que podrían sustentar una perspectiva macroeconómica más fuerte y estable, luego de una década de desempeño débil y volátil”.
“Las recientes elecciones legislativas han fortalecido la confianza en la perdurabilidad del cambio político en curso, lo cual es buen presagio para la inversión y la capacidad del soberano de mantener un acceso favorable a financiamiento”, apuntó la consultora en el escrito.
Y agregó: “La acumulación de reservas internacionales y un tipo de cambio flotante “brindan una flexibilidad mayor para afrontar choques”.
Asimismo, la calificación de “B” considera “debilidades que persisten pese al giro positivo en las políticas, incluyendo la inflación alta, el déficit fiscal elevado y la dependencia significativa del soberano del financiamiento externo, que lo hace vulnerable a choques”, aunque agregó: “Son compensadas por una carga moderada de deuda del gobierno e indicadores favorables de solvencia externa”.
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