Vecinos se quejaron por el ruido y las molestias en la madrugada de los alumnos para quienes este es el último año del nivel secundario.
En medio de los tradicionales festejos por el comienzo del ciclo lectivo, alumnos del último año de nivel secundario de Quilmes, Florencio Varela y Berazategui se expresaron en las calles y hubo opiniones cruzadas de los vecinos, entre los que se quejaron por el ruido y las molestias en la madrugada y quiénes fueron más permisivos a la hora de juzgar a los adolescentes y entendieron la euforia.
Se trata del polémico y famoso Ultimo Primer Día (UPD), que empezó a ser recurrente en la última década y que muchas veces trajo dolores de cabeza para los padres responsables de los chicos. Esto se debe a que durante la noche ingieren bebidas alcohólicas, encienden pirotecnia y caminan por la vía pública en multitudes para dar aviso que cursarán su última etapa escolar, además de que en diversas ocasiones causan destrozos.
En esta oportunidad, alumnos de distintos establecimientos educativos tanto de Quilmes, Florencio Varela o Berazategui se reunieron en casas, salones o boliches para festejar que este año finalizarán el nivel secundario. En las imágenes y videos compartidos por los propios protagonistas o transeúntes se puede observar cómo modificaron la vestimenta y las caras de alegría que portaban.
Sin embargo, los vecinos se pronunciaron en las redes sociales e indicaron que por momentos fueron una verdadera molestia, sobre todo para aquellos que debían levantarse temprano para salir a trabajar.
Así las cosas, indicaron que algunos jóvenes se tomaron la molestia de revolear objetos contra las viviendas y que no midieron las consecuencias que esto podía llegar a tener. Por otro lado, usaron pirotecnia sonora, práctica con un precedente negativo reciente en la ciudad de Gualeguaychú, Entre Ríos, cuando un alumno perdió la mano por el estallido de una molotov también en el UPD.
El festejo consiste en reunirse por la noche, tomar alcohol, juntarse posteriormente en una plaza con otros cursos de distintos secundarios y llegar a clases sin dormir. Es por ello que muchos ciudadanos dejaron su malestar y explicaron que no entienden cómo las autoridades y los propios padres permiten algo así, a pesar de que es una ceremonia masiva y que se hizo costumbre al pasar los años.
Es importante resaltar que no trascendieron heridos en medio de los festejos, más allá de algunos jóvenes que tuvieron que ser asistidos por el desmedido consumo de bebidas y estupefacientes.
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