Este sábado, tras la cancelación del primer servicio, la Aplicación de Trenes Argentinos informó que el servicio estaba interrumpido "por problemas técnicos". Trascendió que fue por "un problema en las comunicaciones".
Como siempre se puede estar peor, tras una semana de cancelaciones y fuertes demoras, el servicio de trenes en el ramal Temperley-Haedo de la Línea General Roca (LGR) de Trenes Argentinos estuvo interrumpido este sábado durante todo el día. La única explicación que se ofreció a través de la Aplicación de la empresa estatal, a las 9.13 -cuando ya se había suprimido el primero de los escasos cuatro programados- fue que se debía a "inconvenientes técnicos".
Consultas de este medio a fuentes extraoficiales permitieron conocer que hubo "un problema en las comunicaciones", que determinaron que no circulara ninguna formación en el único ramal transversal del Area Metropolitana de Buenos Aires, que recorre los partidos de Lomas de Zamora, La Matanza y Morón, con un recorrido de 26 kilómetros.
La prueba la dio un convoy de 28 vagones cargados con carbón de petróleo de Trenes Argentinos Cargas Línea San Martín, procedente de Alianza (playa de maniobras ubicada junto a la estación Santos Lugares, en el partido de Tres de Febrero), y con destino a la planta de Osbowl-Copetro ubicada en el Puerto La Plata. Llegó alrededor de las 9.30 a Haedo, y tras casi tres horas de aguardar vía libre, fue desviado en la denominada playa Norte de esa ciudad.
Independientemente del problema, aparece como inexplicable que no haya podido ser resuelto a lo largo de la jornada, y la pregunta es si hubiera ocurrido lo mismo de haber acontecido, por ejemplo, en el sector que une Plaza Constitución con Temperley.
La última semana hábil de julio fue para olvidar en cuanto a prestación del servicio de trenes de pasajeros en el ramal. El lunes, miércoles, jueves y viernes, el tren que sale de Haedo 13.35 y debe llegar a Temperley 14.55 sufrió demoras de hasta más de una hora, a raíz de que se priorizó la circulación de trenes cargueros, algo que contradice el Reglamento Interno Técnico Operativo (RITO), una suerte de Biblia del servicio ferroviario, según la opinión de maquinistas, jefes de tren (guardas), cortatráficos y cambistas. La consecuencia fue que se canceló el tren que debía salir de Temperley a las 15.08 y el correlativo, que debe partir de Haedo 16.40.
En tanto el martes, a raíz aparentemente de la circulación de un tren interno de la Línea Sarmiento, el que se canceló fue el tren que debía salir de Temperley 11.36 y el correlativo de Haedo de las 13.35. Cuando se suprimen servicios, para mayor perjuicio al pasajero, en la Aplicación de Trenes Argentinos el anuncio aparece, con suerte, minutos antes, o incluso media hora después.
Como la situación se ha transformado en habitual, la consecuencia es que los trenes circulan semivacíos, y los únicos ocupantes son cartoneros residentes en Lomas de Zamora, que llevan sus carros vacíos desde las paradas Kilómetro 34 e Intendente Pedro Pablo Turner hasta Ingeniero Brian y Haedo, para regresar con esos vehículos cargados, que no pueden recurrir a otro medio de transporte.
Muy pocos pasajeros se arriesgan a llegar a una estación y enterarse de que la formación está cancelada. O que la misma esté en Haedo, y en el horario en que debe partir, o incluso después, pase un tren de carga, lo que significará un atraso de hasta más de una hora, inaceptable para quien debería utilizarlo para llegar a un lugar de trabajo o una cita médica.
Por lo tanto, deben recurrir a líneas de colectivos, que demoran más que el lento desplazamiento del tren -una hora y 20 minutos para recorrer los 26 kilómetros, ya que su velocidad está limitada por intrusiones y mal estado de la vía- y tienen una tarifa más elevada, pero que son más confiables.
Una situación completamente diferente a la de 30 años atrás, cuando circulaba un tren cada 40 minutos (actualmente, cada tres horas y 20 minutos) y empleaba la mitad del tiempo actual: 40 minutos. Las formaciones circulaban con pasajeros de pie, que los tomaban, por ejemplo, en Juan XXIII y Hospital Español para acceder a Temperley. Actualmente, la mayoría de las estaciones lucen desoladas, incluso Agustín de Elía, donde es posible combinar con los trenes de la Línea Belgrano Sur (LBS) que unen Sáenz con González Catán.
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