El Cervecero venció al Pincha de Caseros por el gol de penal de Lautaro Parisi y así rompió la racha de cinco juegos sin alegrías, lapso que derivó en la salida del entrenador Darío Franco, al que la dirigencia aún le busca reemplazante.
Con un gol de Lautaro Parisi, de penal, Quilmes venció por la mínima diferencia a Estudiantes de Buenos Aires, en condición de local, en el marco de una nueva fecha de la temporada en la zona A de la Primera Nacional, algo que posibilita levantar cabeza en la tabla de posiciones al cortar una extensa racha negativa que había derivado en la pronta salida de Darío Franco como entrenador.
Bajo la dupla interina integrada por Ian Romano y Néstor Freddiani, y mientras se espera por la confirmación de la llegada de un nuevo DT, el Cervecero mostró entereza para afrontar el desafío y selló un halago que le permitió a sus hinchas tener cierto alivio, con la expectativa de enderezar el rumbo de la campaña.
Para el dueño de casa se trató de un cotejo parejo, con pocas ocasiones para romper la red, pero con el protagonismo siempre presente para allanar el camino hacia un halago. Es que manejó el balón con solvencia, y, pese a que tuvo pocas oportunidades para convertir, cuando generó peligro, fue más que el adversario.
Sin embargo, recién hubo que esperar hasta el complemento para generar la distancia en el marcador, tras un primer capítulo en el que se careció de ideas y, por lo tanto, no extrañó el cero de ambos.
La satisfacción se dio cuando se volvió de los vestuarios gracias a un Toro que definió con solvencia su remate desde los doce pasos. Disparó, no dejó lugar a dudas, y abrió una cuenta que generó una sonrisa en la región.
Desde allí, por más que el rival buscó, no encontró. Fue más por voluntad que por inteligencia, y por eso el anfitrión logró evitar cualquier tipo de zozobras.
Aún así, es cierto que el nerviosismo estaba a cuestas y el Decano padeció el cierre más por ansiedad propia que por capacidad ajena. Y por eso se dio un desahogo notable de los simpatizantes y del plantel, que observan cómo se recupera un semblante tras semanas muy difíciles.
Los números indican que el club de la región alcanzó la línea de los 31 puntos, en la sexta colocación, aferrado a espacio de Reducido, aunque lejos de la cima, donde supo estar hasta hace poco tiempo.
La racha que se anuló fue la de cinco cotejos sin satisfacciones, con cuatro tropezones en fila, previo empate con Deportivo Maipú, en Mendoza.
Luego de ese 1 a 1 en territorio cuyano se firmaron la goleada de Ferro, en el Centenario, y las derrotas consecutivas, todas por 1 a 0, de San Miguel en Los Polvorines, Temperley en Turdera y Talleres en Remedios de Escalada.
En ese sentido, se evidencia un alivio, aunque ahora toca una semana ardua en la que se buscará un reemplazo para el conductor, pero con esta alegría se avanza con un poco más de calma.