Una vida sana con práctica de ejercicios y alimentación equilibrada, mantener hábitos de higiene y aplicarse la vacuna antigripal, son los items a tener en cuenta para prevenirse de resfríos y estados gripales en otoño

A partir de este año, la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció que el énfasis estará puesto en la relevancia de mantener las defensas altas de manera de poder enfrentar el frío sin temor a enfermarse. “Del dicho al hecho: el reto de la salud para todos” será su lema para esta celebración, buscando fomentar las buenas costumbres y, en particular, la actividad física como parte de un futuro saludable y sostenible.

“El ejercicio y la actividad física mejoran la calidad de vida y reducen la mortalidad, ya que previenen enfermedades coronarias y benefician a pacientes con diabetes, hipertensión, obesidad, depresión y osteoporosis, entre otras afecciones”, dice la Dra. Graciela Svetliza (M.N. 66412), de la Comisión Directiva de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria y Jefa de Neumonología del Hospital Italiano de Buenos Aires.

“Según la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (2013), el 55,1% de la población presenta un nivel de actividad física bajo, siendo aún menor para las mujeres. El ejercicio también ayuda a mantener sanos los pulmones y la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR) lo considera uno de los pilares de la salud respiratoria, junto a la vacunación y el cese tabáquico”, agregó.

Vacuna de la gripe

La vacunación salva millones de vidas y es una de las intervenciones sanitarias más exitosas. Nuestro país cuenta con una elevadísima tasa de cobertura de vacunación infantil: mayor al 95%. Sin embargo, en adultos las cifras son significativamente menores, siendo la tasa de cobertura de la antigripal de un 57%. La AAMR remarca la importancia de la vacunación para gripe en toda la población de riesgo, así como para neumococo en sus dos presentaciones, conjugada y no conjugada.

“El Ministerio de Salud (MSAL) recomienda la vacuna de la gripe a bebés partir de los 6 meses sin límite máximo de edad, sobre todo en personas con mayor riesgo de complicaciones: más de 65 años, adultos y niños con afección crónica pulmonar y/o cardiovascular, diabetes, insuficiencia renal, e inmunosupresión (incluyendo VIH) entre otras”, dice la doctora.

Otra vacuna que debe ser aplicada en esta época de año es la que previene la neumonía. “Recordemos que el neumococo es el agente microbiano causal más frecuente de neumonía y que contamos con dos vacunas antineumocócicas”, comenta Svetliza.

Y agrega: “El MSAL la aconseja en adultos que integran grupos de alto riesgo de padecer enfermedad invasiva incluyendo, entre otros, las enfermedades pulmonares crónicas, diabetes, infección por VIH, enfermedades hematológicas y renales, tratamientos con quimioterapia o corticoides, trasplantes de órganos. Entre las personas sanas se incluye como indicación el cese de tabaquismo, ya que el consumo de tabaco es un factor de riesgo muy significativo para el desarrollo de enfermedad neumocóccica”.

Cuáles son los hábitos que ayudan a prevenir el contagio

Hay aspectos que, por parecer menores, suelen ser relegados o considerados cuando ya la enfermedad se adueñó de nuestro organismo y la noción de prevención parece una carga o un motivo para que se acreciente nuestro fastidio.

Con el propósito de no dejar pasar la chance de ser previsor y frenar cualquier malestar y para evitar el contagio de la gripe y otras patologías respiratorias frecuentes en el otoño e invierno, la Dra. Cecilia Avancini, Jefa de Pediatría de vittal, recomienda incorporar algunos hábitos:

  • Lavarse frecuentemente las manos con agua y jabón.

  • Al toser o estornudar, cubrirse la boca y nariz con un pañuelo descartable o con el ángulo interno del codo.

  • Tirar a la basura los pañuelos descartables inmediatamente después de usarlos.

  • Ventilar los ambientes y permitir la entrada de sol en casas y otros ambientes cerrados.

  • Mantener limpios picaportes y objetos de uso común.

  • No compartir cubiertos ni vasos.

  • Enseñar a los niños a lavarse frecuentemente las manos en la escuela y hogar.

  • Vacunar anualmente a todas aquellas personas que pertenezcan a grupos de riesgo, de acuerdo al Calendario Nacional de Vacunación: bebés entre 6 y 24 meses, embarazadas, puérperas hasta 10 días después del parto (si no fueron vacunadas durante el embarazo), adultos mayores de 65 años y personas con enfermedades respiratorias y/u otras enfermedades crónicas o graves.

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