Los seres humanos estamos constantemente tomando decisiones ara poder hacerlo contamos con un mecanismo cognitivo muy complejo formado por dos sistemas: uno, rápido, automático y regulado por las emociones; y el otro es un sistema lento y racional en el que evaluamos los pros y los contras de cada elección.

Los seres humanos estamos constantemente tomando decisiones, desde cómo vestirnos al comenzar el día, qué cocinar para la cena hasta decidir dónde vivir. Para poder hacerlo contamos con un mecanismo cognitivo muy complejo formado por dos sistemas: uno, rápido, automático y regulado por las emociones; y el otro es un sistema lento y racional en el que evaluamos los pros y los contras de cada elección. Este último necesita un mayor esfuerzo cognitivo.

Para analizar cómo tomamos decisiones que involucran cuestiones económicas se han realizado diversos estudios. Uno de ellos utilizó el llamado “juego del ultimátum”, en el que los participantes reciben y dividen dinero entre ellos. ¿En qué consiste? Un jugador hace una oferta de cómo se podría repartir el dinero entre los dos. El otro jugador puede aceptar o rechazar esa oferta. Si la acepta, el dinero es dividido como se propuso, pero, si es rechazada, ningún jugador recibe nada. Por ejemplo: el sujeto A recibe 1000 pesos y tiene que ofrecerle a B una suma entre 0 y 1000 pesos.

La teoría económica sostiene que el jugador A consigue más dinero quedándose con 900 y dando 100 al jugador B. Sugiere también que si al jugador B se le ofrece 100 pesos, debe aceptarlo ya que es mejor tener 100 pesos que nada. Pero esto no es lo que solemos hacer los seres humanos en la realidad. En estudios neuropsicológicos se observó que la mayoría de las personas en la posición A ofrece casi siempre la mitad (alrededor de 400-500 pesos). También se registró que la mayoría en la posición B rechaza una oferta menor de 300 pesos porque se sienten insultados, ya que la consideran injusta.

Resulta más interesante aún observar que esto no pasa cuando juegan con una computadora: aceptan cualquier cantidad que esta les ofrezca porque ante la máquina no se sienten despreciados. Frente a estos resultados, se estudió por qué la elección de los jugadores contradice la teoría económica.

Para ello, observaron qué pasa en el cerebro a través de la resonancia magnética funcional cuando se realiza este juego.

Este estudio analizó la activación cerebral mientras los participantes respondían a propuestas justas (por ejemplo, 500 pesos sobre 1000 pesos) o injustas, en las que la cifra con la que se quedaba quien ofrecía la suma era mucho mayor a la que pretendía dar (por ejemplo, 100 pesos sobre 1000 pesos).

Mientras que las áreas cognitivas se activaban en ambos tipos de ofertas, la región asociada con emociones negativas, como el disgusto, se activaba significativamente ante el rechazo de las propuestas injustas.

Esto sugería un rol importante de la emoción en la toma de decisiones.

Esta investigación demuestra que las decisiones están mayormente guiadas por nuestras emociones.

Ahora bien, lo racional es la explicación que damos de ellas.

Facundo Manes es neurólogo y neurocientífico. Presidente de la Fundación INECO

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