Una revisión detectó fallas metodológicas y posibles sesgos en investigaciones previas. Los autores sostienen que la evidencia actual no alcanza para avalar su uso como tratamiento antiedad.
Un reciente estudio puso bajo la lupa las investigaciones que respaldan el uso de suplementos de colágeno para combatir el envejecimiento de la piel y detectó problemas metodológicos en algunos de los trabajos analizados. La revisión plantea dudas sobre su promoción como un tratamiento antiedad científicamente comprobado.
El trabajo, publicado en el Journal of Cosmetic Dermatology, analizó dos metaanálisis difundidos en 2021 y 2023. Sus autores, el bioestadístico David Robert Grimes, del Trinity College de Dublín, y la dermatóloga británica Anjali Mahto, identificaron distintos inconvenientes, entre ellos el uso poco claro de algunas medidas estadísticas. Además, señalaron que uno de los estudios había interpretado como significativo un resultado que, según su análisis, no lo era.
"Pese a la creciente popularidad de los suplementos de colágeno hidrolizado como intervención para el envejecimiento de la piel, la base actual de evidencia clínica sigue siendo metodológicamente frágil, inconsistente y propensa a sesgos", concluyeron Grimes y Mahto. Tras revisar y corregir los datos, sostuvieron que no encontraron una asociación significativa entre la cantidad de colágeno consumida y mejoras en la hidratación o elasticidad de la piel.
Los investigadores atribuyeron parte de las dudas a la manera en que fueron diseñados los ensayos incluidos en las revisiones anteriores. Según explicaron, una gran cantidad de estos trabajos recibió financiamiento de la industria o contó con investigadores que mantenían vínculos comerciales con fabricantes.
A esto se suma que muchos de los estudios tuvieron una cantidad reducida de participantes y presentaron diferencias importantes en aspectos como las características de las personas analizadas, la dosis diaria administrada y el tiempo durante el cual se consumieron los suplementos.
Otro de los puntos señalados fue que algunos ensayos utilizaron productos que combinaban colágeno con otros componentes bioactivos. Para los autores, esto dificulta determinar si los efectos registrados pueden atribuirse exclusivamente al colágeno hidrolizado.
"El colágeno aún podría tener un papel en la dermatología", admitieron, "pero por ahora, su promoción como intervención antiedad validada es prematura y no es científicamente defendible".
El análisis también remarcó otras limitaciones de la evidencia disponible. Entre ellas, la falta de información suficiente sobre cuánto material ingerido mediante suplementos consigue llegar efectivamente a la piel en seres humanos.
Además, la mayoría de los ensayos clínicos aleatorizados realizados hasta el momento tuvieron una duración relativamente corta, de entre ocho y doce semanas.
"Hasta que surja esa evidencia, la suplementación oral con colágeno no debería promoverse ni recomendarse dentro de la práctica dermatológica", concluyeron los investigadores.
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