El 17 parece convertirse en el año de la desgracia para muchos comerciantes minoristas de Lomas de Zamora, que se ven amenazados por la apertura “indiscriminada”, y en algunos casos dicen que “ilegal”, de supermercados chinos en los barrios. Lo consideran un perjuicio y “competencia desleal”.
Para muchos de ellos, los “grupos económicos” habrían contado con cierta “connivencia” del poder político local, situación que se estaría repitiendo en otros municipios de la región, “poniendo en riesgo la fuente de trabajo de cientos de comerciantes”.
El ascenso de la “marea amarilla” comenzó este año, luego de que el Concejo Deliberante derogara la Ordenanza 12.685, que establecía una distancia mínima de 800 metros entre los locales comerciales de más de 300 metros cuadrados, volviendo a regir la 10.787 que preveía su apertura superando los 400 metros. Al margen de ello, aseguran que ni siquiera cumple ese límite.
Ante esta situación, más de 85 almaceneros, quiosqueros, carniceros, dueños de autoservicios y despensas de Llavallol, Turdera, Temperley y Parque Barón presentaron ya más de 90 denuncias sobre irregularidades que han detectado en distintas localidades, que en algunos casos el municipio no tuvo otra opción que clausurados por “obra clandestina”.
Aunque por el momento la Cámara de Comercio lomense no ha respaldado formalmente este reclamo, su titular Alberto Kahale subrayó que “la saturación perjudica a todos”, aunque para él la llegada de los chinos “daña más a las grandes cadenas”.
Este jueves, y como lo hicieron hace una semana, los minoristas se movilizaron al municipio para exigirle al intendente Martín Insaurralde que “proteja” al comercio local, “a los vecinos que invierten y emplean a otros lomenses”.
La suposición de que haya habido complicidad política surgió luego de que confirmaran que “muchas de las propiedades donde los chinos ahora levantan supermercados fueron adquiridas entre setiembre y noviembre de 2016, cuando todavía no se había derogado la 12.685”, que se concretó en la última sesión de ese año.
“¿Cómo se entiende que hayan realizado esas inversiones si no sabían que en un futuro próximo iban a cambiar las condiciones?”, lanzó Maximiliano Koning, un almacenero de Llavallol, en diálogo con este medio.
Respecto a las irregularidades denunciadas, mencionó que incumplen el código de edificación, no tienen habilitaciones, y tampoco estacionamientos como les exige la normativa.
Eric Campastri, dueño de un autoservicio en Turdera, manifestó a este medio su honda preocupación: “Ya teníamos 3 super chinos en los alrededores, ahora construyen dos más y en un radio de 12 cuadras se concentran siete. Estamos rodeados”.
Fabián Tarkbe, es otro de los integrantes del grupo. Hace dos años vendió su almacén por la baja en las ventas, y ahora trabaja como fletero para almacenes y despensas. “Queremos sobrevivir”, rogó. Así, acompañan al edil Marcelo Pellegrini (UCR), uno de los pocos que se opuso al cambio regulatorio, un proyecto de ordenanza para que se restablezca la 12.685.
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