El régimen de Kim Jong-un calificó de "provocación política" la denuncia del FBI por el robo de criptomonedas, al tiempo que ensayó con nuevos proyectiles estratégicos.
Corea del Norte rechazó las acusaciones del FBI que le atribuyen el robo de unos 6.000 millones de dólares a la plataforma de criptomonedas Binance y calificó la denuncia de "grave provocación política". La respuesta llegó mientras el régimen realizaba pruebas de misiles de crucero estratégicos con nuevas cabezas de guerra de munición en racimo.
La reacción fue expresada por Kim Yo-jong, hermana del líder norcoreano Kim Jong-un, después de que el FBI señalara el sábado a un grupo de piratas informáticos vinculado a Pionyang, identificado como TraderTraitor, como responsable del ataque informático. En paralelo, el lanzamiento de los proyectiles volvió a poner el foco sobre las capacidades militares del país.
Kim Yo-jong calificó las acusaciones estadounidenses de "retórica absurda y nada nuevo". También recordó que Washington ya había señalado anteriormente a Corea del Norte por el ataque informático contra la plataforma Bybit, ocurrido el año pasado.
Especialistas consideran que el robo a Binance podría convertirse en el mayor de la historia de las criptomonedas.Michael Bosack, director fundador del Parley Policy Institute y antiguo responsable del Mando de la ONU, afirmó a la agencia AFP que el monto sustraído equivale a casi una cuarta parte del Producto Interno Bruto anual estimado de Corea del Norte.
Bosack sostuvo que Pionyang probablemente se vio obligado a responder ante la atención internacional que generó el caso. Según su análisis, la negativa también buscaría preservar los canales que permitirían al régimen blanquear y utilizar los fondos robados. El especialista advirtió que, si las plataformas y otros actores cierran esas vías por presión internacional, las criptomonedas perderían utilidad para financiar las prioridades del gobierno norcoreano.
Un informe de Naciones Unidas publicado en 2024 señaló que los beneficios obtenidos mediante ciberataques norcoreanos habrían contribuido a financiar el desarrollo de armas de destrucción masiva del país. La advertencia reforzó las preocupaciones sobre el posible vínculo entre las operaciones informáticas y el programa armamentístico de Pionyang.
En paralelo a la disputa por el hackeo, Corea del Norte realizó el lunes una prueba de misiles de crucero estratégicos equipados con una nueva cabeza de guerra de munición en racimo, según informó el martes la agencia estatal Korean Central News Agency (KCNA).
La agencia oficial aseguró que la cabeza dispersora de tamaño medio instalada en el misil tiene capacidad para cubrir una zona de entre cinco y seis hectáreas con su potencia destructiva. También indicó que el ensayo permitió mejorar la capacidad de ataque vertical contra objetivos mediante modificaciones en la maniobrabilidad durante la fase final del recorrido del proyectil.