El choque entre Elon Musk y OpenAI llega a juicio en California, con acusaciones cruzadas sobre el rumbo de la inteligencia artificial y el control del negocio.
La disputa entre OpenAI y Elon Musk escalará a los tribunales de Estados Unidos, donde ambas partes se enfrentarán en un juicio por la demanda que el empresario presentó contra la firma responsable de ChatGPT.
La compañía calificó la acción judicial como un “intento infundado y motivado por celos para obstaculizar a un competidor”, y anticipó que defenderá su postura ante un jurado en California, donde también buscará interrogar a Musk bajo juramento.
El proceso judicial comenzará formalmente tras la selección del jurado en el Tribunal Federal de Oakland, bajo la supervisión de la jueza Yvonne Gonzalez Rogers, con el inicio de los argumentos previsto para el dia de hoy.
En su demanda, Musk sostiene que OpenAI "abandonó su misión original de desarrollar inteligencia artificial en beneficio de la humanidad y priorizó objetivos comerciales", en un cambio que considera incompatible con su propósito fundacional.
El empresario reclama hasta 134.000 millones de dólares y solicita que, en caso de prosperar la demanda, esos fondos se destinen al brazo benéfico de la organización, además de exigir la salida de sus principales directivos.
Entre los apuntados se encuentran Sam Altman y Greg Brockman, figuras clave en la conducción actual de la empresa y en la estrategia de expansión de sus modelos de inteligencia artificial.
OpenAI, por su parte, defendió su evolución y aseguró que mantiene el objetivo de desarrollar inteligencia artificial general con beneficios amplios para la sociedad, al tiempo que subrayó la necesidad de colaboración con gobiernos y actores del sector.
La compañía también remarcó que "el desarrollo de esta tecnología implica desafíos en materia de seguridad y gobernanza", y que su enfoque incluye mecanismos de transparencia y corrección ante posibles riesgos.
El juicio se estructurará en dos etapas. En la primera, el jurado evaluará las denuncias de Musk con carácter orientativo, mientras que en la segunda la jueza definirá si corresponde aplicar medidas como cambios estructurales o en la conducción de la empresa.
El conflicto tiene origen en la relación entre ambas partes desde 2015, cuando Musk participó en la fundación de OpenAI junto a Altman y Brockman, bajo un esquema inicial sin fines de lucro orientado a la investigación.
La ruptura se profundizó tras la salida de Musk en 2018 y la posterior transformación de OpenAI en un modelo con participación de inversores, entre ellos Microsoft, que aportaron financiamiento para acelerar su desarrollo.
La tensión aumentó en 2023 con la creación de xAI, la firma de inteligencia artificial impulsada por Musk, y se agravó tras el rechazo de una oferta para adquirir activos de OpenAI, lo que terminó de consolidar una rivalidad directa en el mercado.
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