El gobierno de Vladimir Putin restringe la app de mensajería en varias ciudades y refuerza el control sobre internet, afectando la comunicación y la vida cotidiana.
El gobierno de Rusia avanzó con el bloqueo de Telegram, una de las principales aplicaciones de mensajería del país, dejando a millones de usuarios sin acceso en ciudades como Moscú y San Petersburgo
La medida, dispuesta el lunes, se enmarcó en un endurecimiento de la censura digital impulsado por el Kremlin, que comenzó a restringir el funcionamiento de la plataforma de forma sistemática, afectando el envío de mensajes, el acceso a archivos y la apertura de la aplicación.
Los fallos registrados no responden a problemas técnicos, sino a una estrategia estatal más amplia orientada al control de las comunicaciones. En paralelo, también se reportaron restricciones en el acceso a internet móvil y fijo en distintas regiones.
Las autoridades rusas exigieron que Telegram traslade sus servidores a territorio ruso para almacenar datos de usuarios, una condición que los especialistas advierteron que compromete la privacidad y la seguridad digital de millones de personas.
En los últimos meses, Rusia incrementó la presión sobre plataformas extranjeras y ya bloqueó servicios como WhatsApp, Facebook, Instagram y YouTube, entre otros. En ese contexto, Telegram se había consolidado como el principal canal de comunicación libre.
La plataforma no solo era utilizada para mensajería personal, sino también como fuente de información, organización social y debate público, especialmente en torno al conflicto en Ucrania.
El endurecimiento del control se apoya en una nueva legislación firmada por Vladimir Putin, que otorgó al Servicio Federal de Seguridad facultades para bloquear internet sin intervención judicial, habilitando restricciones de alcance masivo.
Las consecuencias ya impactaron en la vida cotidiana y la economía digital. Usuarios reportaron dificultades para realizar pagos online, trabajar de forma remota o mantener contacto con familiares, en un escenario de creciente desconexión.
Frente a estas limitaciones, se registró un aumento en la demanda de dispositivos alternativos como walkie-talkies y pagers (conocidos tambien como bipers), en lo que analistas describen como un retroceso tecnológico forzado.
Desde Telegram, su fundador Pavel Durov sostuvo que la medida responde a un intento de imponer servicios estatales diseñados para la vigilancia. Expertos advierten que el uso de VPN ya no resulta efectivo ante nuevas herramientas de control como listas blancas de sitios permitidos.
comentar