Después de que la tarde ofreciera un rato muy agradable de sol, desde el Sur avanzó un frente de nubes muy oscuras que, a eso de las 18.30, oscurecieron la ciudad como si hubiera caído la noche.
En un momento, el cielo oscuro se tiñó, por sectores, con un raro tono verdoso y, enseguida, se desató un diluvio con mucha agua y, además, un intenso granizo que, según la zona, fue más intenso y de mayor calibre. A las 5 de la tarde la tormenta se había desatado en Miramar, un rato después llegó a Mar del Plata, obligando a una gran cantidad de autos a buscar refugio debajo de las copas de los árboles, tratando de proteger a los vehículos de las piedras.
Las calles de centro de la ciudad se cargaron de agua; lo mismo pasó en las zonas bajas del Puerto, donde varias calles quedaron anegadas debido al gran caudal de agua que cayó en muy poco tiempo. Todo duró una hora. Luego la lluvia cesó, las nubes se empezaron a despejar y, el pronóstico que había anticipado este frente de inestabilidad, volvió a prometer una jornada a puro sol para el sábado y domingo.