Hay señales de fin de ciclos en el boxeo nacional e internacional, por los malos fallos, las muertes, la escasez de figuras, y los modelos desgastados. Sin un hecho puntual, son pequeñas metástasis las que obligan a barajar y dar de nuevo. Lo que se ignora es cuándo. ¿Para qué lado ir?

Cada tanto, la sociedad hace un click y entra en crisis. Pega un giro, a veces de 180º, y lo que parecía bueno ahora se convierte en malo, y viceversa. Lo mismo pasa en el boxeo, de acá y de allá. Y nadie nos avisa. O sí.

Es que lo que casi nunca sucedía, ahora comienza a repetirse. Lo que generaba escándalo, hoy se naturaliza. Y la enfermedad se expande hasta que mata, porque toma el lugar primordial, sin advertirse, infectando a los sectores sanos, que cada vez son menos.

De pronto ocurren muertes, accidentes, nocauts graves, crisis institucionales, organismos paralelos, púgiles truchos o que pelean sin licencia, o que viajan sin permiso, tongos, estafas. Y pésimos fallos. Con una particularidad que los agrava: siempre son localistas, o promotoristas. Siempre a favor del que conviene.

No tienen repercusión, porque las peleas tampoco. Porque son irrelevantes, o porque tal vez suceden en las preliminares, a pocos rounds. O porque no son fallos alevosos, en el sentido extremo de la injusticia. Suceden en un marco de relativa paridad, donde pasan inadvertidos, porque nadie le da una paliza a nadie.

Con una salvedad: siempre se adivina para dónde irán, es decir, para qué lado se cometerá tal injusticia. Es más: se huele de antemano, porque a pelea medianamente pareja, van para el bando del local, o del púgil del promotor.

¿Casualidad? ¿Errores involuntarios? ¿Cuestiones de criterio donde nadie es el dueño de la verdad? Podría ser, mientras se note imparcialidad. La sospecha parte cuando la cuenta favorece siempre al mismo lado del mostrador. Y la confianza se pierde cuando el mozo nos cobra siempre de más, jamás de menos. La equivocación no tiene padrinos.

Esto sucede acá y en el exterior, ya sea México –a la cabeza de los fallos inescrupulosos-, Polonia, USA, Alemania, y ni hablar de Oriente, siempre a favor del promotor de turno. Y como todos hacen lo mismo, ninguno quiere ser el “gil” que actúe con honestidad.

Es una postura que ya ni se discute. Igual que en la política, donde se naturalizó la frase que se escucha como un rezo: “robar, roban todos”. “Corrupción hubo y habrá siempre”.

No caeremos esta vez en puntualidades, porque la cosa es general, de casi todos los fines de semana, en que presenciamos deslices calladamente, como otorgando. Tanto los viernes, como los sábados. Algunas son atrocidades, como malas sumas, incorrecta aplicación de reglas, etc.

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Boxeo | Dibujo a la mexicana

¿Quién ganó en la pelea Soledad Matthysse vs Ewa Brodnicka?

Sin ir más lejos, los últimos casos pertenecen al reciente finde: el viernes, con Federico Pedraza vs Julián Aristule, donde se la dieron al primero por puntos habiendo sido dominado y con una caída en contra. Pero era el más joven, el invicto, y el púgil del promotor (Mario Margossián). Y el sábado, con Hugo Quiroz vs Pablo Villanueva, donde ganó el primero, que también había caído y sido dominado, aunque en un match más parejo. Pero era el local, y también del promotor de turno (Osvaldo Rivero).

Hace poco en la FAB intentó renunciar el presidente de la Comisión de Boxeo Profesional, Roberto Rilo, por razones poco claras, ya que una versión –se puede decir que la oficial- daba cuenta de un problema de salud –quizás lo haya, pero no sea la razón real-, y otras especulaban con problemas internos, o cuestionamientos de índole laboral.

También quedó poco clara la situación, porque por un lado se dijo que le rechazaron la renuncia, pero por otro que no, y se propuso dividir tal Departamento en tres áreas: a) equivalencias, b) designaciones y ránking y c) reglamentos, sin definir las personas a cargo de cada una, cosa por demás compleja, donde no sobran candidatos, y por las que nadie se pelea dado el grado de responsabilidad.

La pregunta es si se busca una mejora. A qué se apunta. ¿Sería para perfeccionar qué cosa específicamente? ¿Preocupan en serio los malos fallos, la pobreza arbitral y de autoridades en general?

Da la sensación de que la FAB pretende debilitar un poco el poder de los promotores en las veladas, porque no es el actual un contexto apto para ellos, sin figuras rutilantes como otrora. De allí la irrupción de las llamadas “Fecha FAB”, que buscan cierta neutralizad y jerarquización de las mismas, hasta ahora, sin éxito, por malos fallos o malas peleas. Pero vale el intento.

A no confundirse y medirlo por la economía, por si cierran o no las cuentas, porque entonces sería lo mismo, con otros intérpretes.

En momentos de crisis y refundación social, política, económica y deportiva (boxística) como éste, hay dos grandes caminos tras los cuales encolumnarse: uno el de los que quieren que las cosas mejoren y a partir de allí edificar, y otro que lo único que persiguen es el beneficio personal, sin importar lo demás. De esa elección dependerán las próximas reglas del juego.

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