Los ingresos tributarios sumaron $16,2 billones y registraron una suba interanual inferior al alza de precios, lo que profundiza la caída real y agrega presión sobre el superávit fiscal.
La recaudación tributaria alcanzó en febrero los $16,2 billones y mostró una variación interanual del 20,1%, muy por debajo de la inflación, que hasta enero se ubicaba en torno al 32%. El dato, difundido por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), confirmó una nueva caída real de los ingresos y abrió interrogantes sobre la sostenibilidad del equilibrio fiscal.
El Impuesto al Valor Agregado (IVA) neto recaudó $5,4 billones y avanzó el 13,7% interanual. Dentro de ese total, el componente aduanero cayó el 16,1%, mientras que el tramo impositivo subió el 28,4%, por debajo de la inflación, lo que sugiere estancamiento o retroceso en la actividad interna. También el impuesto a los Débitos y Créditos bancarios mostró una dinámica moderada, con ingresos por más de $1,2 billones y un alza del 22,7%.
La Seguridad Social tampoco logró compensar la pérdida real: los recursos aumentaron el 26,2% hasta los $4,2 billones, afectados por la menor cantidad de empleados registrados y la evolución de los salarios frente a los precios. El único tributo que acompañó la inflación fue Ganancias, con una suba del 31,2% y una recaudación de $3,4 billones.
Desde ARCA señalaron que “la recaudación de este mes continúa incidida negativamente por los menores ingresos vinculados al comercio exterior”. El organismo explicó que la desaceleración de las importaciones respondió a “la alta base de comparación a causa del fuerte crecimiento que tuvieron las cantidades importadas en los primeros meses del año anterior”.
Además, el comunicado oficial indicó que la merma se vio acentuada por “la reducción de las alícuotas de derechos de exportación, especialmente para soja, trigo y maíz, en relación a las vigentes en febrero de 2025”. Tras un primer semestre del año pasado con ingresos en línea con la actividad, la comparación se volvió más exigente en la segunda mitad de 2025 por la vigencia del Impuesto PAIS y recursos extraordinarios, lo que ahora deja en evidencia la desaceleración.
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