Después de que la banca norteamericana Morgan Stanley Capital International (MSCI), determinara que la Argentina continúe como un mercado de frontera y no ascienda a mercado emergente, en Balcarce 50 hay caras de decepción. Es que el Gobierno tenía muchas expectativas con el cambio categoría.
A mayor nivel de categoría, mayor era la posibilidad de que nuevos fondos del exterior puedan adquirir activos argentinos, ya que muchos de estos fondos replican el índice MSCI emerging markets (mercados emergentes). En ese sentido, un cambio de categoría podía haber provocado un flujo importante de fondos para tomar posiciones en activos locales.
Además, podía haberle aportado mayor profundidad al mercado local, donde se hablaba de varias empresas con planes de salir a cotizar en la bolsa (IPO).
Hasta incluso se pensaba que podían aparecer nuevos sectores de la economía representados en la bolsa para que llegaran más inversiones y así dar mayores posibilidades de diversificación. También era una forma de incentivar a que empresas que ya cotizan amplíen su capital en la bolsa.
Por ejemplo, Qatar y Emiratos Árabes Unidos subieron de categoría. Durante el primer año después del anuncio, las consultas crecieron 30% para después ganar un 40% en los meses siguientes a la incorporación como mercado emergente. Inclusive está el ejemplo de Pakistán, que fue promovido a mercado emergente hace poco y allí también se verificó una suba importante antes de que fuera anunciado.
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