Su nuevo rol lo tiene alerta y encendido. Explica que no influye que la obra se haya estrenado en Broadway en los '80 porque no tiene una mirada social. Pero además duda si la gente es más tolerante

Termina la función del viernes de Casa Valentina en el teatro Piccadilly y Diego Ramos se apura para quitarse le peluca y el maquillaje. A diferencia de sus compañeros de elenco, no saldrá a la calle para irse a cenar o volver a su casa sino que se quedará en camarines para regresar en un rato a la misma sala donde estará empezando Falsettos, la comedia musical de James Lapine y William Finn, protagonizada por Alejandra Perlusky, Christian Giménez, Julián Pucheta, Tomás Wicz e Ignacio Francavilla.

Escondido entre las butacas de las últimas filas, Diego Ramos seguirá atentamente cada movimiento sobre el escenario. Sucede que es su debut como director y siente que tiene que estar todas las funciones acompañando al equipo. Este nuevo rol amplía aún más la ductilidad que ha demostrado a lo largo de su carrera. Porque de ser un galán de telenovelas que fue doblado hasta en ruso pasó a manejarse como pez en el agua en el rubro de la comedia, sin contar sus condiciones para el baile y el canto como actor formado en la comedia musical.

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Hoy su carrera se orienta a proyectos de dirección. “Hace rato que me gusta más lo integral que lo particular. Desde que estudio teatro, me intereso mucho por la asistencia, por el vestuario, por las luces, por todo lo general. Cada vez más. No es que vaya a dejar de actuar ni mucho menos, pero los proyectos que tengo ahora son más como director que actor”, dice Ramos, feliz de haberse puesto al hombro esta obra que recoge elogios entre los amantes del género musical.

l ¿Cómo te sentís en este nuevo rol?

-Me siento muy realizado ayudando y estando. Igual, me pongo más nervioso. Pensé que iba a estar más tranquilo, pero no. Voy a todas las funciones, creo mucho en la rigurosidad de que se mantenga la obra tal cual a lo largo del tiempo. Quiero que en tres meses la vea alguien y que esté igual que ahora. Porque para todas las personas es la primera vez que la van a ver. Se me burlan cuando me ven atrás de la platea. Hay una escalera con un caño y yo estoy agarrado del caño de los nervios como los padres que ven a su hijo en el acto escolar del colegio. Como actor, si pasara algo con el ritmo, siento que puedo hacer algo si es necesario. Acá no puedo hacer nada. Pero por suerte tengo un elenco de talentosos que lo hacen muy bien.

l ¿Cómo llegaste a dirigir Falsettos?

-Me llamó Javier Faroni, con quien trabajé en muchos espectáculos -“Los 39 escalones”, “Vale todo”, entre otros-. Él era el productor de la obra, ya no es más, y tenía los derechos. Hace mucho que empecé a fantasear con la idea de dirigir y de actuar cada vez menos. De casualidad, yo conocía esta obra desde los ‘90, cuando conseguí el CD con la música en una disquería de la calle Corrientes. Así que me encantó la propuesta de dirigirla. Cuando actúo, no me puedo meter tanto en otras cuestiones como el vestuario o el maquillaje, que igual me meto porque tuve suerte, pero un día me van a decir “no, pibe”. Acá es mi trabajo meterme en todo, jaja...

l La obra trata de un hombre que deja a su familia -su mujer y su hijo- por un hombre. Se estrenó a principios de los ‘80 en Broadway. ¿Es diferente la forma de verla habiendo cambiado tanto la sociedad desde entonces?

-No creo porque no es una mirada de lo que le pasa a la sociedad ante este hombre que decide irse y dejar a su mujer por un hombre. Es la mirada de lo que le pasa a esa familia, que podría pasar ahora, en 2028 o en los ‘70, aunque supuestamente la sociedad está más avanzada. Yo tengo mis dudas. Es lo que le pasa a alguien en particular, no a la sociedad en general. Y lo que le pasa a un hijo con su padre. Se trata también de la inmadurez de los hombres con respecto al amor, el hecho de no poder hablar de lo que sienten. Todo el tiempo fluctúa la incapacidad de Marvin -el protagonista- de decir lo que le sucede.

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l En tu carrera, hiciste cosas muy diferentes. ¿Fue un objetivo tuyo tratar de diversificarte?

-No, se fue dando. Nunca me costó en teatro ir para distintos lugares. En televisión sí me costaba bastante salir del galán y entrar en la comedia. Ahora me cuesta bastante salir de la comedia.

l Te costó salir del galán. ¿Volverías a serlo si te convocan?

-Sí, igual creo que me aburriría un poquito. Me gusta la comedia. Creo que lo más lindo que te pueden decir es: “¡Cómo me hiciste reír!”. Ahora los galanes son más actores, pero antes, con que pegaras un tono ya estaba bien. No se te exigía tanto como actor. En la comedia hay muchas más posibilidades de composición.

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