El protagonista de "la obra teatral, Secreto en la montaña" contó todos los detalles de su experiencia delictiva, en un pueblo del interior del país.
Esteban Lamothe dejó al descubierto toda su "honestidad" a la hora de contar la razón, antiveganos, por la que cayó preso en su etapa de adolescente. El actor contó, en detalle, su robo a un animal para comérselo con amigos en común. "Me lo llevé a upa, en una moto".
"Me tuvieron que ir a buscar a una comisaría... Fue cuando tenía doce años y estaba jugando a los fichines en la calle fuera de horario. Me llevaron en un Falcon que no arrancó y lo tuvimos que empujar. Después, en el pueblo, la policía nos corría bastante. A veces porque hacíamos lío, otras porque se armaban peleas y, cuando ya éramos más grandes, porque si te veían fumando porro había que salir corriendo. Era bastante normal que te llevaran en cana", recordó Esteban, en diálogo con Infobae.
"Igual, mi delincuencia llegaba a robar naranjas, duraznos... Bueno, una vez me robé un lechón, pero me lo comí después. Todavía vivía en Ameghino. Habíamos ido en moto hasta Blaquier, un pueblo vecino. Un amigo conocía las chacras y dijo: “Acá hay lechoncitos”. Él lo agarró porque corría muchísimo y yo me lo llevé a upa en la moto. Como me gritaba en la oreja, le até el hocico con el cordón de la zapatilla", contó el protagonista de la pieza teatral, Secreto en la montaña.
"Pero me cagó todo encima. (Risas). En esa época era bastante común. Si te robabas un chancho o un cordero era para comerlo. Perdón a todos los veganos, sé que estoy contando una anécdota que contiene la muerte de un animal y me hago cargo, pero mi infancia fue así. Mis abuelos mataban chanchos de 150 kilos, los faenaban, y yo me crié viendo eso", contó, Lamothe.
"Lo escondimos en la casa de un tío de mi amigo porque, si mis viejos se enteraban de que me había robado un chancho, me cagaban a patadas en el culo, me sacaban volando... Nos lo comimos la noche siguiente, riquísimo", rememoró, esteban, una de las piezas fundamentales de las cuatro temporadas de la serie Envidiosa, en Netflix.
"La primera vez mi mamá se enojó con los policías. Decía: “Tiene 12 años, ¿cómo lo van a llevar preso?”. Después me pasó otra vez, pero ya en Buenos Aires, en la calle. Me revisaron, no tenía nada y me dejaron detenido desde un viernes hasta el domingo al mediodía. Ahí la pasé muy mal. Me recontra asusté, porque me metieron en un calabozo con gente mamada, drogada".
"Habían levantado a otros chicos que tenían un par de porros y nos llevaron a todos. Fue por Bulnes y Guardia Vieja, en el ’96 o ’97. Me sacaron la billetera y una cadenita. Tuvo que venir mi viejo desde Ameghino. Ese día había quedado con mi novia para ir al cine y como no había celulares, fue a la puerta, me esperó y nunca llegué. Recién a las tres de la mañana la llamaron de la comisaría para avisarle que estaba ahí. Casi se muere de un paro cardíaco, imagínate", compartió, Lamothe.
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