Y un día el encuentro se produjo. Ayer fue el primer cara a cara del año entre Diego Maradona y Dieguito Fernando, el hijo que tuvo con Verónica Ojeda, y como siempre ocurre cada vez que se encuentran quedan olvidadas las broncas y ambos disfrutan de un momento único.
Dieguito llegó pasado el mediodía a la casa de Villa Devoto donde vivían Doña Tota y Don Diego. A Dieguito lo llevaron los padres de Verónica, sus abuelos, quienes a pesar de las diferencias entre ella y el Diez tienen una muy buena relación con el astro.
Como no se veían desde hacía por lo menos ocho meses, Diego tomó todos los recaudos para que el choque no fuese tan fuerte. En la casa estaba Gianinna Maradona junto a su hijo Benjamín, quien no solo conoce a su tío sino que además tienen una muy buena relación. Esa fue una de las claves y que permitió a Dieguito sentirse cómodo y después de los saludos se fueron al inmenso parque que tiene la casa y jugaron a la pelota, corrieron y el Diez se tiró al piso como un abuelo, por Benja, o un padre, por Dieguito, feliz.
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Lo que llamó la atención fue que adentro de la casa de Devoto estaba nada más y nada menos que Rocío Oliva. Sí, justo el día en el que aparecieron los fuertes audios de la mujer de Maradona para con Verónica ella estuvo en el encuentro. Esta es una mini batalla ganada por Diego ya que Verónica siempre se opuso a que estuviera en el momento que Dieguito se encontraba con su padre.
“Diego sabe que tiene las puertas abiertas, pero hasta que Rocío no me pida disculpas, hasta que no hablemos, yo no quiero que esa mujer esté con mi hijo”, había dicho Verónica. Ahora lo que resta saber es si ella estaba al tanto de su presencia o si se enteró cuando sus padres se fueron de regreso con Dieguito. De ser así seguramente se dará un nuevo capítulo en la guerra de las dos mujeres de Diego.
Pasada las cinco de la tarde Maradona salió de la casa de Devoto con su hijo en los brazos. Lo llevó hasta el asiento de atrás de la camioneta de sus abuelos que lo estaban esperando. Lo sentó en la silla de protección y le dio un beso. Dieguito estaba contento, feliz, se lo vio muy tranquilo y a gusto en los brazos de su padre. El vínculo entre ellos está intacto.
El Diez ahora viajará la semana que viene por compromisos a Europa y no podrá estar en el cumple de su hijo, el 13, por eso quiso encontrarse antes y aseguró que habrá una nueva visita antes del viaje. Al fin Dieguito y su papá, disfrutaron la tarde juntos.
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