La nueva generación albiceleste dejó señales concretas en el 7 a 0 a Burkina Faso, con actuaciones destacadas en distintos sectores de la cancha. Ahora, el cuerpo técnico deberá definir cuánto protagonismo tendrán en el próximo desafío.
La goleada 7-0 ante Burkina Faso dejó algo más que un resultado contundente: Lionel Scaloni encontró respuestas en varios de los futbolistas que empiezan a pedir pista. Salvo Emiliano Dibu Martínez y Gerónimo Rulli, ninguno de los titulares superó los 30 años. La renovación ya está en marcha y algunos jóvenes aprovecharon su oportunidad para ponerle competencia a puestos que todavía no tienen dueño.
Uno de los grandes focos estuvo sobre Gianluca Prestianni, que se adueñó de la banda izquierda con gambeta y velocidad. En su tercera aparición con la Mayor, se entendió con Facundo Medina y buscó de forma permanente a Lautaro Martínez y Julián Álvarez. Su actuación tuvo premio: recibió del Toro y definió de derecha para marcar su primer tanto. "Estoy demasiado feliz, no caigo en que hice mi primer gol con la Selección", contó post partido en zona mixta.
En el otro costado, Nico Paz volvió a demostrar que atraviesa un momento especial. Después de haber sido importante frente a Bolivia, apareció nuevamente con sus conducciones, cambios de ritmo y pases entre líneas. Marcó por segunda vez consecutiva, con un remate de caño y de pierna derecha, y dejó el Monumental rendido ante su talento. Incluso, varios hinchas ya lo postulan para utilizar la N°10 que dejará Lionel Messi.
Su lugar durante el segundo tiempo fue ocupado por Franco Mastantuono, que también encontró su momento para sacarse una presión de encima. El exRiver, con apenas 19 años, convirtió su primer gol con la Mayor después de una gran jugada y mostró una versión más suelta, tanto desde lo futbolístico como desde lo mental. “La gente es muy exigente conmigo. Y lo entiendo, entiendo lo que se espera de mí, muchas veces son duros conmigo, pero yo trato de disfrutarlo. Y no me estoy quejando de las críticas, soy jugador de fútbol y lo entiendo, pero se habla de cosas que no dependen de mí, yo solamente hago mi trabajo y trato de hacerlo siempre bien. Sé que hay mucha expectativa y me encanta, pero yo juego para mi equipo y para mí, no para esas expectativas”, explicó después del encuentro.
Otro que dejó una señal fuerte fue Leonel Flores, que llegó al Monumental con apenas unas horas de descanso y volvió a exhibir su repertorio de gambetas. La noche anterior había ingresado para Boca y marcado dos golazos bajo la conducción de Rodolfo Arruabarrena. Su particular seguidilla de partidos llamó la atención. “Tengo 19 años, no es la gran cosa. Tengo energía para jugar otro partido si se puede. Aparte me gusta, prefiero estar así en vez de parar tanto tiempo. Obviamente es loco, jugué ayer y hoy”, sostuvo.
Todavía sin convertir para la Selección, el extremo compensó esa cuenta pendiente con un repertorio de recursos en el uno contra uno: puede escapar por afuera, cambiar de dirección o atacar directamente al defensor. Scaloni siguió de cerca sus intervenciones y celebró especialmente el pase filtrado hacia Medina que terminó en el sexto gol, convertido por Mastantuono.
También hubo buenas noticias en el lateral derecho. Agustín Giay aportó profundidad, intensidad y presencia ofensiva, además de recibir la infracción que derivó en el penal del 1-0. Con el rival replegado, tuvo libertad para pasar al ataque y llegar varias veces hasta el fondo. Por momentos cometió errores propios de su juventud, pero su despliegue fue una respuesta interesante para una posición que todavía genera interrogantes.
La lista de nombres nuevos se completó con Matías Soulé, Santiago Castro, Román Vega y Tomás Palacios, quienes también dejaron aspectos para rescatar. El futbolista de Roma mostró gambeta y capacidad para asociarse, aunque le faltó animarse más frente al arco. Su compañero en la Loba, en cambio, avisó con un remate que terminó en el travesaño. El defensor de Estudiantes tuvo una noche tranquila, pero exhibió salida limpia y orden táctico. Para Scaloni, el mensaje fue claro: hay jóvenes que ya están preparados para competir por un lugar.