El Xeneize arrastra cinco futbolistas con problemas físicos de cara al duelo del domingo en Avellaneda, donde buscará recuperarse tras una exigente seguidilla que empieza a pasar factura desde los más jóvenes a los más grandes.
El calendario no le da respiro a Boca. Después de la goleada ante Recoleta, el equipo ya piensa en el clásico frente a Racing, el próximo domingo a las 21.30 en el Cilindro, por la sexta fecha del Torneo Clausura. Aunque primero, el cuerpo técnico deberá resolver algunos inconvenientes físicos que empiezan a generarle dolor de cabeza a Rodolfo Arruabarrena.
A las bajas de Leandro Paredes, Leandro Lozano y Marco Pellegrino, se agregaron dos incógnitas: Lautaro Di Lollo y Leonel Flores no tuvieron minutos en Paraguay y fueron preservados luego de llegar con lo justo al cierre de una seguidilla exigente.
Durante los próximos entrenamientos en Ezeiza, los dos futbolistas serán evaluados muy de cerca para determinar si pueden estar disponibles, teniendo en cuenta la importancia que tienen dentro del equipo. Por ahora, no hay certezas de nada.
En cuanto a los ausentes confirmados, Paredes es la baja de mayor peso. El capitán salió en el entretiempo del 1-1 ante Platense debido a una inflamación en el isquiotibial izquierdo y, en medio de especulaciones sobre su situación, finalmente no viajó para la vuelta con Recoleta.
Además, el entrenador fue tajante después de la clasificación y ratificó que el mediocampista tampoco llegará al duelo ante Racing, al igual que Leandro Lozano y Pellegrino: “Leandro no llega para Racing, así como Lozano ni Marco (Pellegrino)”.
El lateral, refuerzo de este mercado, arrastra una molestia en el posterior de la pierna, mientras que el defensor sufrió un pinchazo en esa zona durante el encuentro ante Platense. Su lesión muscular lo mantendrá alejado de las canchas durante varios partidos.
De esta manera, Boca afrontará el clásico con tres bajas confirmadas y dos jugadores entre algodones. La respuesta física de ambos durante los próximos días será clave para saber cuánto deberá retocar el equipo después de disputar dos partidos en apenas tres días. El Vasco tiene una misión complicada, porque se trata de jugadores de peso en el plantel.
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