El flamante entrenador inició su segundo ciclo con decisiones fuertes en el plantel, movimientos en el mercado de pases y una reestructuración profunda en el inicio de la pretemporada.
Rodolfo Arruabarrena puso primera en Boca y, en su primer día de trabajo tras el receso, dejó en claro que habrá una limpieza importante en el plantel. El entrenador asumió en lugar de Claudio Úbeda y tomó decisiones inmediatas: comunicó que Marcelo Weigandt, Juan Barinaga, Agustín Martegani y Lucas Janson no serán tenidos en cuenta, por lo que deberán buscar salida en este mercado de pases.
El regreso a los entrenamientos se dio en el predio de Ezeiza luego de 20 días de descanso, con doble turno programado hasta el sábado y actividad matutina el domingo. En paralelo, el club también confirmó las salidas de Ánder Herrera y Edinson Cavani, dos nombres de peso que rescindieron sus contratos en el marco de la reestructuración del plantel para el segundo semestre.
En medio de ese reordenamiento, Boca comenzó a moverse en el mercado con distintos frentes abiertos. Por un lado, apareció una sorpresa: el mediocampista Esequiel Barco, actualmente en el Spartak de Moscú y con pasado en River, fue ofrecido al club. La dirigencia analiza la posibilidad junto al cuerpo técnico, en un contexto en el que el jugador también había sido vinculado a un regreso a Independiente.
El caso Barco se suma a una lista de posiciones que Boca busca reforzar de manera urgente. El cuerpo técnico pretende incorporar un arquero, un defensor central, un lateral derecho, un volante creativo, un extremo y un centrodelantero, en una renovación amplia del plantel que recién comienza a tomar forma en el mercado.
En paralelo, la dirigencia mantiene otro foco caliente: Sebastián Villa. Tras una segunda oferta rechazada por Independiente Rivadavia, el club decidió retirarse formalmente de la negociación, aunque el movimiento no parece definitivo. En el entorno Xeneize se interpreta como una estrategia para presionar a la institución mendocina y al propio jugador, con la intención de forzar una baja en las pretensiones económicas.
El delantero colombiano, que ya tuvo un ciclo previo en Boca con 172 partidos, 29 goles y siete títulos, mantiene el deseo de regresar. Sin embargo, las diferencias económicas y el contexto de su salida anterior enfriaron la operación, que por ahora quedó en suspenso mientras el club evalúa sus próximos pasos en un mercado que recién empieza a moverse con fuerza.
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