A Gustavo Alfaro lo presentaron en sociedad y enseguida tiró: "Si me decían que el objetivo era solamente pelear el descenso, no venía". Además, le marcó el terreno al todavía arquero Marcos Díaz

"Si el objetivo era simplemente pelear el descenso, no hubiese querido venir”. Suenan fuertes las palabras de Gustavo Julio Alfaro, el nuevo técnico de Huracán, en la sala de conferencias del predio Jorge Newbery. Como todo entrenador, cumplió con una de las premisas básicas: levantar la vara lo más alto posible.

Por una vez, en los últimos días, el hincha tiene un motivo para sonreír, esperanzarse, después de haber silbado al equipo el mismo día en que se salvó del descenso o cuando fue goleado por Libertad por la Sudamericana. El mismo entrenador a quien -según confió el propio presidente Nadur- el Globo quiso contratar en más de una oportunidad, el que viene a reemplazar al Vasco Juan Manuel Azconzábal, despedido de forma intempestiva.

Luego de haber dirigido su primera práctica y de quedar gratamente sorprendido por las instalaciones del predio la Quemita, Lechuga estará acompañado por Carlos González y Claudio Cristofanelli como sus ayudantes de campo y por el profesor Sergio Chiarelli como preparadores físicos y comentó: “Huracán arranca en una situación incómoda en el promedio, pero las aspiraciones de un equipo grande son siempre las de salir campeón. Todo técnico sueña con eso”.

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“Con lo que hay no alcanza”

Además contó que Huracán “tiene que meterse en lo que es el campeonato más allá de tener chances de pasar en la Copa Sudamericana”. A pesar de la dura derrota 5-1 ante Libertad, por la ida de los 16avos de final, Alfaro es optimista. De todos modos, le envió un claro mensaje a los directivos en cuanto al tema refuerzos: "Trataremos de recuperar la jerarquía que nos falta, con lo que tenemos, no nos alcanza”.

A la hora de las evaluaciones del equipo, a pesar de llevar solamente dos prácticas, no dudó: “Encontré un plantel con mucha riqueza técnica y buenas características individuales. De todos modos, estamos trabajando con el presidente para buscar las cosas que le faltan a este plantel. Los entrenadores queremos los refuerzos ya, pero las negociaciones no son fáciles. Esperemos que lleguen”.

Dentro de ese contexto, tener a un arquero como Marcos Díaz queriendo emigrar no suena para nada lindo para un nuevo DT, por lo que podría aportar al equipo. Por eso Gustavo Alfaro contó que ya mantuvo una charla breve con Marcos Díaz y le manifestó su “deseo de que sea parte de este proceso”, aunque enseguida aclaró: “Tampoco me gusta tener un jugador que se quiera ir”.

Un Alfaro auténtico, en plena función. Con un desafío muy grande por delante. La era Lechuga está en marcha en el club de Parque de los Patricios.

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