El acceso al estadio Eva Perón colapsó antes del encuentro ante Sarmiento, con miles de simpatizantes demorados, denuncias de sobreventa de entradas y la intervención de las fuerzas de seguridad.
El ingreso de los hinchas de River al estadio Eva Perón de Junín terminó en graves incidentes, minutos antes del encuentro adeudado ante Sarmiento. El operativo de seguridad colapsó frente a la llegada de miles de simpatizantes, la tribuna visitante quedó desbordada y la policía bonaerense reprimió a los fanáticos en medio de la tensión. La situación obligó a demorar el comienzo del partido mientras algunos hinchas permanecían en las cornisas por la falta de espacio.
Aunque las puertas se habían abierto a las 16.30, gran parte del público llegó sobre la hora y se encontró con demoras en el único acceso habilitado para los visitantes. La situación empeoró por la presencia de personas que intentaban ingresar sin entrada y por el cierre de la puerta, que dejó a cientos de simpatizantes afuera. Ante la aglomeración, algunos sufrieron una baja de presión o resultaron heridos, mientras otros forzaron el acceso para descomprimir la multitud.
En medio del desborde, la Policía abrió un pasillo estrecho para permitir el ingreso de los hinchas de a uno, mientras utilizaba gases lacrimógenos y golpeaba a los simpatizantes con tonfas. La tensión creció ante la falta de espacio y la imposibilidad de avanzar con normalidad hacia la tribuna visitante, en un operativo que no logró contener la situación y derivó en escenas de violencia.
Según trascendió, la sobreventa de entradas fue uno de los factores que desencadenaron el caos y obligó a reducir el pulmón de separación entre ambas parcialidades. Sarmiento había puesto inicialmente a disposición 3.000 localidades para los hinchas de River, que se agotaron rápidamente, y luego habilitó otras 1.500. A esa ampliación se sumó la presencia de personas sin ticket, una combinación que desbordó los accesos y la capacidad de la tribuna visitante.
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