Independiente empató mucho, por eso sigue lejos de los primeros puestos. Pero desde que asumió Holan está invicto y, en el torneo, sacó 9 puntos de 15, con lo que se metió en la zona de copas: está entre los que van a la Sudamericana y mira, confiado, la franja de los que quieren jugar la Libertadores.
Ayer, otra vez de visitante, volvió a sumar los tres puntos que tan esquivos le resultan en Avellaneda. Le ganó al duro Talleres uno de los partido que tenía postergados y lo hizo de la mano de la determinación que está mostrando en esta temporada y de un orden táctico impecable que le permitió ser efectivo a la hora de aprovechar los errores de la defensa rival.
El juego arrancó de acuerdo a lo que proponía el dibujo que presentaban los dos equipos y las características de los futbolistas. Un intercambio furioso de ataques en los primeros cinco minutos, con un remate de Benítez que se fue besando el poste y otro de Ramis que también se fue muy cerca.
Pero después, por el impulso del local o estrategia del Rojo, Talleres empezó a controlar la pelota y asumir un protagonismo que no le alcanzó para inquietar a Campaña y que, por el contrario, le empezó a ofrecer algunos espacios para las réplicas de un Independiente pensado con la velocidad de Rigoni, Benítez y Barco para cada réplica.
Así fue que sobre los 26, tras un espectacular despeje de Figal de chilena, Barco condujo una contra a toda velocidad, cedió a Rigoni que pifió el control y provocó que Palacios, que volvía desesperado para colaborar con la marca, se llevara por delante el balón impulsándolo contra un palo, con Herrera a contrapierna.
Ni bien arrancó la segunda parte, Gigliotti, aprovechando un mal despeje de Herrera tras un centro de Rigoni, puso el 2 a 0 que sentenció la historia, porque desde allí el Rojo no pasó sobresaltos ante un Talleres muy predispuesto pero sin ideas
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