El encuentro entre Patronato y Boca, en Paraná, se demoró 18 minutos por una razón inusual: la enorme cantidad de papelitos que arrojaron los hinchas locales para recibir a su equipo.
Facundo Tello, árbitro del cruce por la sexta fecha de la Superliga, aventuró que el cotillón impediría el normal desarrollo del partido y ordenó limpiar el terreno de juego.
Usando rastrillos, empleados de Patronato intentaron cumplir con el pedido, aunque la tarea les resultó dificultosa. El pitazo inicial se demoró 18 minutos. Recién cuando el grueso de los papelitos había sido removido, el juez arrancó el partido.
comentar