El héroe que se vistió de rosa se llama Néstor Acosta y nació hace 24 años en Formosa. Otra vez, como si la presión no lo afectara, el arquero volvió a lucirse en una definición por penales, donde atajó uno y convirtió el definitivo, para depositar a General Lamadrid en la próxima ronda de la Copa Argentina, con el agregado de haber eliminado a Banfield y quedar en la historia grande del fútbol nacional.
Cachete tuvo su noche soñada. En Sarandí se dio el lujo de volver a ponerse su traje rosado de héroe y llevarse los aplausos del mundo del fútbol. Producto del ascenso, el arquero expresó su felicidad por la clasificación y contó a POPULAR: “Disfrute mucho la noche. Estaba más nervioso contra Atlas en el Reducido”, dijo en relación al partido de este año donde también fue héroe para el ascenso a Primera C.
Lo de los penales viene hace rato, porque con 20 años ya agarró dos en el final del Reducido en 2015, con la camiseta de San Miguel, ante Alem para el ascenso a la C. Y con el mismo escenario, dos años después repitió la hazaña para ayudar a que el Carcelero se despida de la última categoría contra los de General Rodríguez. “No me saco más la camiseta rosa. Me trajo mucha suerte”, contó su cábala que mantuvo en las dos últimas definiciones. Y mal no le fue.
Acosta nació en Formosa hace 24 años y siempre que pisó un campo de juego, los tres palos eran su lugar. Con 13 años llegó a Argentinos Juniors, dónde defendió esos colores hasta que, sin posibilidad de firmar contrato en primera bajó a la D para tomar impulso, con el Trueno Verde. En Los Polvorines también dejó su huella, pero en busca de continuidad mudó sus pertenencias a la institución de Villa Devoto a principios de enero.
A pesar de la alegría y euforia de los últimos resultados, por momentos no la pasó bien. Renata, su hija, nació hace unos meses y la necesidad de un ingreso económico más alto, a Cachete lo obligó a pensar en otra alternativa. Era suplente, poco tenido en cuenta y hasta llegó a concurrir a una entrevista de trabajo, con el que pudo haber sido su jefe en una oficina. “Iba a priorizar mi familia, pero por suerte tengo a mi señora y una familia de fierro que me bancó. Hoy les agradezco a ellos”, aseguró el arquero.
Ahora, a pesar de haber subido recién a la categoría, Lamadrid no se achica en ninguna batalla. “Estamos laburando mucho y tenemos un plantel bárbaro. Estamos con ganas de seguir creciendo y vamos a ir por más”, afirmó Acosta, a quien le trajeron a Gastón Monzón (ex Huracán) para competir en el puesto.
comentar