El Negro Rubén Galván, una de los símbolos y banderas de Independiente, se despidió a los 65 años, dejando en pie el testimonio de su obra y de sus recuerdos. El volante al que le quedaba chica la cancha. La capacidad técnica y la entrega monumental para interpretar las obligaciones de la función. Su aporte e influencia en un equipo multicampeón. La firme convicción de no guardarse nada

“La mística no se compra en ninguna farmacia. Independiente no tiene que salir a encontrarla. Tiene mística. Viene desde hace décadas”, dijo aquella noche del 8 de diciembre de 2010 cuando el Rojo, en definición por penales, vencía a Goias y conquistaba la Copa Sudamericana. Esas palabras que recordamos quizás sirvan para interpretar el perfil de su religión futbolística nunca abandonada.

Aunque tenga el perfume de un lugar común es inevitable reconfirmar que el Negro Rubén Galván llevaba a Independiente en la sangre. Que ese hombre de 65 años se haya despedido en las últimas horas no engrandece ni forja de manera extraordinaria su figura de jugador estupendo. Porque fue realmente estupendo su aporte técnico y temperamental en aquel Independiente multicampeón de los 70 que él integró junto a Perico Raimondo, el Polaco Semenewicz y el Pato Pastoriza, cuando ya el Pato en septiembre del 72 dejaba Independiente, corrido por la dictadura, para jugar en el Mónaco.

Embed

Galván, formoseño de nacimiento y adoptado a la identidad Roja que desde muy joven incorporó en la pensión de Independiente junto a otros notables como Ricardo Bochini, no fue apenas un obrero calificado del plantel que ganó en forma consecutiva cuatro Copas Libertadores, dos torneos Nacionales y tres Copas Interamericana.

¿Qué distinguía a Galván? Su capacidad para manejar la pelota (en este aspecto era muy superior al Tolo Gallego, quien lo postergó en el Mundial 78) y una monumental entrega para defender los espacios y para mostrarse como alternativa en la aventura ofensiva. Quizás Gallego era tácticamente más prolijo que el Negro para que no le comieran las espaldas metiéndose entre los dos centrales, pero Galván lo superaba claramente en el rubro del volante total que iba y volvía sin claudicaciones, haciéndole sentir su empuje y rigor físico a cualquier adversario.

Es probable que el mejor Matías Almeyda (con menos técnica en el pase, en la pegada y en la circulación de la pelota que Galván) haya tenido puntos de contacto con el Negro. Este tipo de volantes como Galván que supo jugar en el centro y por la banda derecha, no precisaban tener a su lado grandes respaldos. Él respaldaba al equipo. Él se bancaba el ida y vuelta del medio. Él ganaba la pelota por presión, marca y hasta por prepotencia.

negro-galvan-figurita_result.jpg

Jugó al fútbol, en definitiva, sin guardarse nada. Porque no son pocos los jugadores que se guardan algo. Algo de oxígeno. Algo de piernas. Algo de futuro. Y esas reservas invisibles las termina pagando el equipo. Galván, en este plano, fue irreprochable. Hasta podría suscribir lo que hace unos años nos comentó Daniel Pasarella en un tono de cierta confesión: “Si me tengo que reprochar algo en mi carrera de futbolista es que quizás dejé el noventa y nueve por ciento y un poco más de lo que tenía para dar. Y me queda la duda si no entregué también ese uno por ciento restante. El orgullo es que en ningún partido me hice el boludo”.

El Negro Galván está dentro de esa configuración de altísimo compromiso de la que habló Passarella. Que no se cuidó en su vida privada como debía cuidarse, es cierto. Que creyó en su momento que era indestructible, como en algunos pasajes de la vida todos nos creemos, también es cierto. Por eso, seguramente su carrera fue menos prolongada de lo que sus condiciones anticipaban.

Pero lo más valioso en horas siempre inciertas es que dejó un testimonio. Una pequeña y gran obra que perdura. Y miles y miles de recuerdos flotando en el adiós.

Contacto

Registro ISSN - Propiedad Intelectual: 58849696 - Domicilio Legal: Intendente Beguiristain 146 - Sarandí (1872) - Buenos Aires - Argentina Teléfono/Fax: (+5411) 4204-3161/9513 - internet@dpopular.com.ar

Edición Nro. 15739

Dirección

Propietario: Man Press S.A. - Director: Francisco Nicolás Fascetto - Director Comercial: Martín Fascetto © 2017 Copyright Diario Popular - Todos los derechos reservados