En estos 12 cotejos que pasaron de la Superliga, y en los 3 de la Copa Argentina, Boca tuvo varios rendimientos altos. Pero con Vélez y Belgrano lució más su juego colectivo e individual, contundencia en las redes y solidez en el fondo. El 5 a 0 con Gimnasia y Tiro también mostró esta misma faceta, pero ese cotejo del certamen federal no cuenta tanto por la talla del rival. Otro match para no olvidar fue el triunfo en el Monumental, a pura actitud.
La derrota con Rosario Central en la Copa Argentina. Y no solo por el flojo rendimiento que mostró el equipo de Guillermo Barros Schelotto, sino que además aquel bajón futbolístico que sufrió lo dejó afuera del certamen. A pesar de tratarse de una victoria, con Estudiantes, del fin de semana pasado, el Xeneize también lució uno de sus niveles más flojos.
Darío Benedetto se lleva todas las miradas a la hora de los balances. Volvió a ser el goleador del equipo con 9 goles, y además ya se transformó en uno de los referentes del plantel. Cristian Pavón y el colombiano Wilmar Barrios fueron otros de los puntos altos en Boca.
El juvenil Guido Vadalá fue una de las revelaciones que dejó este semestre. Al pibe no le pesó la responsabilidad de tomar la posta por las lesiones de Benedetto, Junior Benítez y Walter Bou. En dos partidos, hizo mucho más que Benítez y Bou. Con Rosario Central fue su primera citación y jugó a penas un par de minutos; con Arsenal fue titular, estuvo 81 minutos en cancha y marcó su primer gol; y con Estudiantes estuvo 90 y en el tiempo adicionado fue reemplazado.
La eliminación de la Copa Argentina a manos de Rosario Central, que en los últimos años se transformó en verdugo de Boca. La otra decepción del semestre fue Walter Bou. Cada vez que tuvo la oportunidad de pisar el terreno de juego por Darío Benedetto, no rindió. En total jugó 42 minutos en la Superliga (1 minuto con Lanús: 2 con Godoy Cruz; 19 con Vélez; 1 con Patronato; 10 con Belgrano; 1 con River; y 8 con Racing). Con Chacarita estuvo en el banco, pero no entró. Con Olimpo, Rosario Central, Arsenal y Estudiantes ni concentró. En el único partido que pudo agarrar la titularidad por la rotura de Benedetto, se lesionó y ya no se recuperó más.
A pesar de la rotura de rodilla y que se perdió los últimos tres partidos de este semestre, Darío Benedetto lidera la tabla de artilleros de Boca en la Superliga con 9 gritos: 2 a Olimpo, 1 a Lanús, 2 a Vélez, 1 a Patronato, 2 a Belgrano, y 1 a Racing. Además, el Pipa convirtió tres en la Copa Argentina: 2 a Gimnasia y Tiro y 1 a Guillermo Brown.
Las reiteradas lesiones fueron el gran problema de Boca y no solo en este último semestre, sino que de todo el año. En los últimos seis meses, el plantel sufrió las roturas de Gago, Benedetto, Jara, tres que tuvieron que pasar por el quirófano y tienen una larga recuperación por delante. Además, Boca sufrió los desgarros de Goltz, Espinoza y Junior Benítez; y la lesión muscular de Walter Bou, que nunca aclararon a qué se debe el supuesto dolor que siempre acusa el jugador.
En este semestre, cinco jugadores estuvieron en los 12 partidos de la Superliga: Agustín Rossi, Lisandro Magallán, Frank Fabra, Wilmar Barrios y Cristian Pavón. Los tres que estuvieron en los 1080 minutos que jugó Boca en esta docena de compromisos fueron el arquero, el central y el lateral.
En lo estadístico, Boca logró una campaña magnífica. Ya de por sí hace un año que es el líder del fútbol argentino: desde el 11 de diciembre de 2016, cuando le ganó 4-2 a River en el Monumental. En total, fueron 30 partidos con 21 triunfos, 5 empates y 4 derrotas. Durante el semestre que se fue en la Superliga, disputó 12 cotejos, con 10 victorias y 2 caídas, con un 83,33 por ciento de efectividad. Fue el equipo con más goles a favor, con 25 gritos, y el que menos recibió, con solo 5. Mientras que en la Copa Argentina disputó 3 llaves: goleó 5 a 0 a Gimnasia y Tiro; le ganó 1 a 0 a Guillermo Brown; y quedó afuera con Central por la mínima.
La Copa Libertadores es la obsesión xeneize. Más allá del deseo de sostener la punta por mucho más para ir por el bicampeonato en el torneo local, el sueño de Guillermo, sus muchachos y el mundo Boca es conquistar una vez más el continente.
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