Lanús fue mejor que Boca. Aunque Lanús venía muy debilitado después de su pobre arranque en las 4 primeras fechas del campeonato. Pero mostró Lanús algo que Boca hoy no tiene: funcionamiento. Con la pelota y sin la pelota. Para ir y para volver. Para atacar y para defender. ¿Por qué no eliminó a Boca, entonces? Porque le falta potencia ofensiva. Le falta llegada. Le falta gol, en definitiva. El gol que hace un par de meses, por ejemplo, lo corporizaba Sand.
Pero si hablamos de equipo, denunció en sus movimientos, aún sin la frescura que expresó en el torneo anterior que terminó conquistando con aquel 4-0 a San Lorenzo en el estadio Monumental, que sus respuestas siguen siendo muy valiosas. Respuestas que hacia algunos partidos no venía manifestando. Como si hubiera perdido algo vital que lo distinguía. Sin embargo frente a Boca, a pesar que no alcanzó una producción desequilibrante, logró recuperar la idea que lo alumbró en la primera mitad de 2016. Este es, precisamente, el saldo de Lanús.
¿Cuál es el saldo de Boca? La sensación más potente es que Boca parece ser un equipo de jugadas. No de juego colectivo. De jugadas. En el 4-1 reciente ante Quilmes, cuando Benedetto se angelizó durante 20 minutos, convirtió 3 goles y habilitó de taco a Centurión para que convirtiera otro, esa sensación quedó opacada por las luces erráticas del goleador.
Contra Quilmes el héroe fue Benedetto. Frente a Lanús fue Tevez. Hablamos de individualidades. Que las tiene Boca. Y en algunas oportunidades, las aprovecha. Pero las individualidades no gozan de un respaldo colectivo muy significativo. Por lo menos por el momento. Entonces Boca termina jugando sin red. Depende de aciertos individuales. Hoy uno. Mañana otro. Y pasado se verá.
El rumbo del equipo depende de esas circunstancias. O de esas inspiraciones siempre determinantes que le van alivianando la carga y las urgencias. Esta vez, aparecieron las puñaladas de Tevez para pegarle de afuera y sorprender a Monetti y para ir en la siguiente al rebote en el área chica que regaló el arquero, muy sensible al error partido tras partido.
Corrió de atrás Boca siempre. Y corrió sin tomar nunca la manija estratégica del encuentro. ¿Por qué no lo hizo? Por lo que planteamos antes: todavía no define un funcionamiento. Lo que lo rescata del naufragio es el gol inminente que delatan sus delanteros.
Después, los penales pueden ser para cualquiera. Fueron para Boca. Que se quedó con todo. Menos con el juego.