Si José Mourinho no está ansioso esperando la recuperación de Zlatan Ibrahimovic es porque tiene a Romelu Lukaku. El delantero belga volvió a convertir en esta fecha, en la victoria del Manchester United por 1-0 frente al Southampton. De este modo, con este triunfo cosechado lejos de Old Trafford, los Diablos Rojos continúan en la cima junto al otro equipo de su ciudad.
La racha de Lukaku es inolvidable: disputó ocho partidos y convirtió ocho goles. Ese promedio increíble lo transformó en una especie de santo, un hombre que no puede faltar en la alineación de Mourinho. El portugués, después de una primera temporada en la cual el campeonato inglés se le hizo cuesta arriba, parece haber resuelto el problema: en los seis encuentros de la Premier League, ganó cinco y empató solamente uno.
Sergio Romero estuvo en el banco de suplentes.
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