Será la primera vez en el fútbol argentino que haya un despliegue tan grande de efectivos policiales para controlar los desplazamientos y festejos del equipo ganador del torneo de la Liga Profesional -Boca o Racing- y evitar posibles choques entre las barras del Xeneize y la Academia.
Si se tiene en cuenta a los oficiales que trabajan en el estadio de Boca Juniors más los que estarán apostados en el Obelisco y en las cabeceras de estaciones de trenes y colectivos y las arterias que conducen al centro de la ciudad, sumándose los efectivos de tránsito, guardia urbana y los de las empresas privadas que tiene Boca, estamos ante la presencia de 4000 personas trabajando para que todo transcurra en orden.
Sin embargo, ese número crece si le sumamos lo dispuesto por Provincia de Buenos Aires: serán 2000 los uniformados que estarán distribuidos entre el Cilindro de Avellaneda y puntos estratégicos como el peaje de Dock Sud, las autopistas del Oeste, y el Puente Pueyrredón. En total serán 6 mil efectivos entre ambas jurisdicciones.
Una de las medidas de seguridad que tomaron el ministro de Seguridad Porteño, Marcelo D’Alessandro, y el de la Provincia, Sergio Berni fue establecer que el equipo que salga campeón festeje en su estadio por no menos de dos horas. Aún así, la mira esta puesta en el Obelisco y en el traslado de los hinchas hacia el lugar, dado que puede llegar a haber enfrentamientos callejeros si se tienen en cuenta los antecedentes.
El operativo busca que haya un campeón y festejos sin inconvenientes, que sea un agradable momento para los hinchas pacíficos -que son la mayoría- del equipo que salga campeón.
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