El encuentro entre el Decano y el Matador por la fecha 12 del Torneo Proyección tuvo un escandaloso final con los hermanos Acosta -CT de la T- como unos de los protagonistas.
El encuentro entre Atlético Tucumán y Talleres de Córdoba por la fecha 12 del Torneo de Reserva terminó con graves incidentes en el complejo José Salmoiraghi. El conjunto local se impuso por 2-0 pero el resultado quedó en segundo plano tras una pelea generalizada que tuvo entre sus protagonistas a Lautaro “Laucha” Acosta y a su hermano Rodrigo, integrantes del cuerpo técnico del equipo cordobés.
El episodio se produjo durante los segundos finales del partido, cuando estaba sentenciado el triunfo del Decano. La tensión acumulada del partido derivó en una serie de enfrentamientos físicos en las inmediaciones del campo de juego, con empujones y golpes de puño entre integrantes de ambas delegaciones y personas vinculadas al club tucumano.
La situación tuvo como protagonistas centrales a los hermanos Acosta, quienes se encontraban fuera del terreno de juego. Según la información publicada sobre los incidentes, ambos entrenadores habían sido expulsados por el árbitro Valentín Ibáñez Meza durante el entretiempo, por lo que seguían el desarrollo del encuentro desde afuera.
La pelea se desató después del segundo tanto de Atlético Tucumán y rápidamente involucró a más personas. De acuerdo con las primeras versiones difundidas, en la gresca participaron allegados a la institución local y familiares de futbolistas del equipo tucumano, lo que amplió las dimensiones del enfrentamiento.
Ahora, el episodio podría tener consecuencias en el plano disciplinario, aunque será necesario conocer los informes arbitrales y las eventuales resoluciones de las autoridades competentes para determinar si habrá sanciones. Por el momento, el escándalo protagonizado en el cierre de Atlético Tucumán-Talleres volvió a poner el foco sobre la violencia en el fútbol argentino, incluso en las categorías juveniles.
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