Los aumentos autorizados por el gobierno, sumados a los generados por la fuerte alza del dólar, generarían en julio una aceleración de la inflación, advirtieron economistas, mientras el presidente Mauricio Macri llamó a “no preocuparse” por la suba de la divisa norteamericana que día tras día rompe records.
Los expertos coincidieron en afirmar que en este mes la inflación se disparará hasta 2%, por encima del 1,3% de mayo y el 1,5% que se prevé para junio.
En el aumento de julio impactan aumentos autorizados por el Gobierno en los precios regulados de cigarrillos, combustibles, medicina prepaga, más los que se agregan por la disparada del nivel del dólar.
La mayor volatilidad del precio del dólar tiene incidencia en los precios minoristas por el encarecimiento de insumos y bienes importados.
El Ministerio de Hacienda sostiene que la suba del dólar “se debe a la oferta y demanda del mercado” mientras el jefe de Gabinete, Marcos Peña, señaló que la suba era “previsible” y el presidente Mauricio Macri llamó a “no preocuparse”.
Sin embargo, los aumentos de precios de naftas y gasoil, de las cuotas de las prepagas, de las expensas que rigen desde este mes y los del turismo, llevaron a los economistas a recalcular la variación inflacionaria y expresaron su temor por el impacto de la suba del dólar.
El INDEC dará a conocer el próximo martes, por primera vez, un indicador nacional de precios, que se ubicaría entre 1,4% y 1,5%, en el Gran Buenos Aires, y por debajo de esas cifras en el que abarca todo el país.
Las proyecciones de los analistas admiten que podría darse una corrección hacia arriba, por el impacto del dólar, al que hay que sumarle la suba en los combustibles que hacen aumentar los costos de producción y transporte de mercaderías.
En julio empiezan a impactar de lleno también las negociaciones paritarias y la mayoría de los empresarios optaron históricamente por su traslado a precios, su incidencia en el costo laboral, antes que aumentar la producción.
El economista Pablo Goldin, de la consultora Macroview, afirmó que “sin haber hecho por ahora mediciones puntuales, por el impacto de los aumentos autorizados, en julio no se puede descartar que la inflación se acerque al 2%”, en ese mes.
Por su parte, Gabriel Zelpo, de Elypsis, estimó una mayor inflación con un IPC Nacional de 1,8%, con algunas décimas más para Capital y Gran Buenos Aires por el efecto turismo.
El analista Guido Lorenzo, de ACM, admitió que “la inflación de julio se va acelerar” en julio y afirmó que “el problema con el tipo de cambio flexible es que cuando el valor del dólar sube, los precios suben, pero cuando baja, los precios no bajan” y calculó una aceleración del 2% en julio.
Para el economista Fausto Spotorno, “si la suba del dólar es solo momentánea, no habrá incidencia sobre los precios o será solo marginal. De todas maneras, por los aumentos autorizados julio estaría cerca de 2%”. “Recién empezó el mes, y teniendo en cuenta los aumentos autorizados y los movimientos del dólar, la inflación de julio estaría más cerca del 2%”, afirmó Marina Dal Poggetto, del Estudio Bein.
Una familia tipo de la Ciudad necesitó $ 13.361 para no ser pobre
Una familia de cuatro integrantes, dos adultos y dos menores, necesitó en junio un ingreso de 13.361,4 pesos para no ser pobre en la Ciudad de Buenos Aires, cifra que significó un incremento del 21% contra igual mes del año pasado.
La Canasta Básica Total que mensualmente elabora la fundación FIEL y que abarca alimentos básicos y artículos de primera necesidad, registró en junio una suba del 0,3% contra mayo anterior.
Por otra parte, la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que determina el nivel de indigencia, tuvo un costo de 5.714,9 pesos en junio, acumulando un alza del 20,4% contra igual período de 2016, y una suba del 0,4% contra mayo pasado. La consultora explicó que los niveles de ingreso -netos de impuestos- inferiores a estos montos convierten a ese hogar en indigente o pobre, según cual sea la canasta.
En junio, el costo de la Canasta Alimentaria de la Ciudad de Buenos Aires por adulto equivalente alcanzó los 1.850 pesos en tanto que el de la Canasta Total -que define la línea de pobreza- ascendió a 4.324 pesos.
En relación a junio del año pasado, se requieren 2.317 pesos mensuales adicionales para que una familia tipo cubra el costo de la canasta de pobreza.
En mayo pasado, la canasta que mide la pobreza para una familia estaba en 13.322,4 pesos, mientras que la que determina la indigencia tenía un costo de 5.693,1 pesos.
Según la última medición del Gobierno de la Ciudad, la canasta básica conformada por alimentos y productos de primera necesidad tuvo en abril un costo de 14.949 pesos, alcanzando un aumento de 329 pesos durante ese mes.
Asimismo, la canasta de indigencia, que toma en cuenta sólo los precios de los alimentos, se incrementó en abril 1,3%, a 7.356,75 pesos, que en este caso significó una suba de 96 pesos respecto del nivel de marzo.
El 25 de julio próximo, el INDEC difundirá los valores de ambas canastas.
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