El sistema Pix se convirtió en el medio de pago más usado en Brasil y generó un conflicto con Washington, que lo considera una amenaza para su modelo financiero global.
El sistema de pagos instantáneos Pix, desarrollado por el Banco Central de Brasil, se consolidó como el medio más utilizado en ese país y abrió una disputa con Estados Unidos, que lo ve como un desafío a su ecosistema financiero.
Lanzado en 2020, Pix permite transferencias en tiempo real mediante datos simples como un número de teléfono o un código QR. Con más de 170 millones de usuarios, su adopción masiva se explica por su principal diferencial: el bajo costo debido a que las operaciones son gratuitas para personas y tienen comisiones mínimas para comercios.
El avance de este sistema impacta directamente en empresas de tarjetas como Visa y Mastercard, cuyos ingresos dependen de cobrar por transacción. Desde la Casa Blanca, la administración de Donald Trump considera que Pix introduce reglas desiguales al estar gestionado por el Estado brasileño.
El conflicto escaló cuando la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos incluyó a Pix en un informe sobre barreras comerciales y advirtió sobre posibles sanciones. Para Washington, el modelo estatal representa una “desventaja” para compañías estadounidenses.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva rechazó las críticas y defendió el sistema como una herramienta de inclusión financiera y soberanía económica. “El Pix es de Brasil y nadie va a hacernos cambiar el Pix por el servicio que presta a la sociedad brasileña”, afirmó.
Desde el Gobierno brasileño sostienen que el sistema no discrimina a empresas extranjeras y remarcan que otros países también avanzan en modelos de pagos instantáneos.
Analistas advierten que el crecimiento de sistemas como Pix podría reducir el uso del dólar en operaciones cotidianas y modificar el equilibrio financiero internacional.
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