El 8 de marzo de 1908 un grupo de costureras industriales de grandes fábricas de Nueva York, realizaron una huelga de manera pacífica. Reclamaban, entre otras cosas, la reducción de la jornada laboral, el fin del trabajo infantil y un aumento salarial. Como consecuencia de este hecho, 129 mujeres murieron quemadas en un incendio en la fábrica Cotton Textile Factory. Hoy, más de un siglo después, las mujeres de América Latina siguen ganando un 17% menos que los hombres de la misma edad y del mismo nivel educativo. Así lo indica el último estudio realizado por el Banco Internacional de Desarrollo (BID), titulado ''Nuevo siglo, viejas disparidades".
La investigación, que compara encuestas de hogares representativas de 18 países de América Latina y Caribe, también revela que pese a tener más años de educación que los hombres, las mujeres aún se concentran en ocupaciones peor remuneradas como la enseñanza, la salud o el sector servicios.
Por otro lado el estudio también señala que, si bien la brecha salarial promedio entre géneros disminuyó del 25 al 17% entre 1992 y 2007, la disparidad sigue siendo muy alta, lo que indica que hay mucho trabajo por hacer.
Otro dato importante que arroja la encuesta de hogares, indica que las mujeres sólo ocupan el 33% de las profesiones pagas de la región, como la arquitectura, la abogacía o la ingeniería. En estos casos la brecha salarial entre ambos sexos es mucho más pronunciada: alcanza un 58%.
En relación a la modalidad de trabajo, las mujeres tienden a tomar empleos de medio tiempo en el autoempleo y en la informalidad, ya que les permiten insertarse en el mercado laboral mientras siguen a cargo de múltiples responsabilidades en sus trabajos. Esto trae aparejado salarios más bajos.
Del mismo modo, las mujeres suelen entrar más tarde en el mercado laboral y su participación es de forma intermitente, siendo una de las causas principales la crianza de los hijos. Este puede perjudicar su experiencia y desarrollo profesional, causando que las brechas de salarios crezcan con la edad.
El estudio también plantea una solución para terminar con la brecha salarial. Recomienda repartir de forma equitativa las tareas en el hogar, incentivar a las mujeres el estudio de las ciencias y matemática y adoptar medidas que permitan a las madres contar con mayor disponibilidad de tiempo para participar en el mercado laboral.
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