Alquilar en el Conurbano bonaerense aumentó un 15% durante el último semestre, con lo que el valor promedio mensual alcanzó los 6 mil pesos para los dos ambientes, dificultando el acceso al techo para los que no pueden comprar una vivienda propia.
Los datos se desprenden de un relevamiento de la ONG Inquilinos Agrupados, desde donde informaron que esta cifra representa a alrededor del 60% del salario promedio en el Gran Buenos Aires. Es decir que para un trabajador pagar el alquiler implica utilizar casi dos tercios de su sueldo.
“Los aumentos en el Conurbano son de un 15 por ciento semestral en los contratos, al igual que ocurre en todo el país, salvo en la Patagonia. La diferencia es que en esta zona los salarios promedio son más bajos y los alquileres se adaptan”, explicó a DIARIO POPULAR Gervasio Muñoz, referente de Inquilinos Agrupados.
En ese sentido, graficó: “La media es de 6 mil pesos, por ejemplo una casa de dos ambientes en La Matanza. Pero no va a haber una zona donde alquilar represente menos que el 60% de los ingresos. El mercado se acomoda a los precios”.
Muñoz puntualizó que “en la periferia de muchos distritos tenés casas muy baratas, que salen 2 mil o 3 mil pesos por mes y están alejadas, con pocos servicios o en muy mal estado”, pero aclaró que “la gente que se instala ahí quizás tiene ingresos de 4 mil o 5 mil pesos mensuales”.
Con respecto a las expensas, precisó: “A grandes rasgos, son más baratas que en otros lugares, como Capital Federal, porque hay menos amenities (servicios y comodidades). En el Conurbano se está pagando entre 500 y mil pesos, mientras que en la Ciudad llegan hasta 1.500”.
“No hay que perder de vista que los que alquilan pertenecen a sectores de clase media. Si a un alquiler promedio le sumás tarifas, expensas y canasta básica, no te queda margen. Incluso, en muchos casos estás por debajo de la línea de la pobreza”, insistió el también miembro del Frente de Inquilinos Nacional.
Y confió que, comparado con Capital Federal, el fenómeno se agudiza en el GBA “porque aumenta la cantidad de informalidad y el alquiler impacta de otra forma”.
“Los alquileres suben por encima de los salarios y de la inflación. Para los que no están asalariados y no tienen paritarias, la brecha en las subas se hace cada vez peor”, resumió.
Al respecto, un informe del Observatorio del Conurbano elaborado por la Universidad Nacional de General Sarmiento demostró que en el Gran Buenos Aires el ingreso medio es de 10.548 pesos, menor que en el resto del país, una cifra que baja hasta alcanzar los 5.943 pesos en promedio para los trabajadores en negro.
Para tratar de atenuar estos incrementos, desde Inquilinos Agrupados impulsan una ley de alquileres, que obtuvo media sanción en el Senado y hoy se encuentra en stand by en la comisión de Legislación General de la Cámara de Diputados, que preside Daniel Lipovetzky (Cambiemos).
“Los aumentos semestrales del 15 por ciento se dan porque lo decide así el mercado. Se tiene que votar la ley, que está frenada, para que se elabore un índice entre activo y salario y desde ahí actualizar el precio de los alquileres”, sentenció Muñoz.
Por otra parte, el especialista señaló que “si bien ahora es el 15 por ciento, hace dos años era el 12” y agregó: “Lo que pasa es que el mercado va quitando cada vez más porción del salario. Históricamente alquilar representó un 25% del salario. Hoy estamos en el 60%”.
Reducir las comisiones que cobran los departamentos es otro de los temas que pretenden instalar desde Inquilinos Agrupados y que está contemplado en la ley nacional de alquileres. “Por ley, desde el 2007 las inmobiliarias no pueden cobrar a los inquilinos una comisión mayor al 4,15 por ciento del valor total del contrato, que es menos de un mes de alquiler. Sin embargo, se cobran hasta dos meses de comisión”, denunció Muñoz. Y lamentó que “esto no puede pasar, pero no se cumple en ninguna parte del país, porque no se controla. “Cuando el inquilino se queja, le dicen ‘si no te gusta, andate’. El Estado le delegó esa facultad a los colegios de corredores inmobiliarios de cada distrito y por eso no hay controles”, apuntó.
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