Dos formaciones de Renfe e Iryo chocaron en la provincia de Toledo y varios vagones cayeron por un terraplén. El Gobierno apunta a una orden errónea del centro de control y decretó tres días de luto oficial.
Al menos 68 personas murieron y decenas resultaron heridas tras el choque de dos trenes de alta velocidad ocurrido este miércoles en la provincia de Toledo, España. El accidente se produjo en las inmediaciones de Urda, a unos 150 kilómetros al sur de Madrid, y provocó el descarrilamiento de varios vagones, algunos de los cuales cayeron por un terraplén.
El siniestro involucró a una formación de Renfe, la empresa ferroviaria estatal, y un tren del operador privado Iryo. La magnitud del impacto obligó a desplegar un amplio operativo de emergencia y a suspender la circulación de trenes de alta velocidad entre Madrid y Andalucía.
Mientras continúan las tareas de rescate y asistencia, las primeras explicaciones oficiales apuntan a una posible falla en el procedimiento de circulación tras un problema en el sistema de seguridad ferroviaria. La investigación deberá determinar cómo se produjo la colisión y si hubo responsabilidades.
El accidente ocurrió alrededor de las 8.54, hora local, entre las localidades de Los Yébenes y Urda, en el kilómetro 118 de la línea de alta velocidad que conecta Madrid con Sevilla. Según los primeros reportes, un tren de Iryo estaba detenido sobre las vías cuando fue embestido por detrás por una formación de Renfe.
En total, 544 pasajeros viajaban en los dos trenes. El impacto provocó el descarrilamiento de varios coches y la caída de vagones por un terraplén, una situación que dificultó las tareas de evacuación y la asistencia a las víctimas.
Los equipos de emergencia desplegaron bomberos, efectivos de Protección Civil, helicópteros sanitarios y unidades de cuidados intensivos móviles. Cerca de 80 heridos fueron trasladados a hospitales de distintas localidades de la región, mientras que otros pacientes recibieron atención en el lugar del accidente. Al menos 15 personas fueron reportadas en estado grave.
El ministro de Transportes de España informó que el accidente habría estado precedido por un problema en el sistema de señalización y seguridad ferroviaria, identificado como LZB. La falla afectó un tramo de unos 63 kilómetros de la línea Madrid-Sevilla y provocó la detención automática de varios trenes.
Según la reconstrucción oficial, el centro de control de Atocha autorizó alrededor de las 8.36 que el tren de Renfe reanudara la marcha con normalidad. Sin embargo, de acuerdo con la explicación del Gobierno, los protocolos exigían que la formación avanzara con precaución y a velocidad reducida, debido a la interrupción del sistema de seguridad.
El tren recorrió unos 25 kilómetros antes de impactar contra la formación de Iryo, cerca de las 8.56. Las autoridades señalaron que hubo tiempo suficiente para revisar la orden y corregirla, aunque todavía deben esclarecerse las circunstancias exactas que derivaron en el choque.
La Guardia Civil interrogó al operador del centro de control que regulaba la circulación en el tramo afectado. La investigación judicial y las actuaciones de los organismos especializados buscarán establecer si hubo negligencia o fallas técnicas.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se trasladó a la zona del accidente y anunció tres días de luto oficial a partir de este jueves. También aseguró que las autoridades trabajarán para esclarecer lo sucedido y determinar si existieron responsabilidades.
El mandatario sostuvo que la prioridad es atender a las víctimas, acompañar a sus familiares y encontrar a posibles sobrevivientes. Además, advirtió que, si se comprueban negligencias o fallas en los sistemas de seguridad, el Gobierno responderá con contundencia.
La tragedia generó una respuesta de emergencia en distintos puntos de España. Los hospitales reforzaron sus servicios para recibir a los heridos y se organizaron dispositivos de asistencia para familiares y pasajeros afectados.
En paralelo, las autoridades pidieron a quienes quieran donar sangre que lo hagan a partir de los próximos días, debido a la gran cantidad de personas que respondieron al primer llamado.
El accidente se produjo menos de un año después de otro siniestro ferroviario que conmocionó a España. El 18 de enero, una colisión entre dos trenes de alta velocidad en Adamuz, Andalucía, dejó 46 muertos y cientos de heridos.
Aquella tragedia reavivó el debate sobre el mantenimiento de la infraestructura ferroviaria y las condiciones de seguridad para los pasajeros. Con unos 4.000 kilómetros de vías, España cuenta con la segunda red de alta velocidad más extensa del mundo, detrás de China.
El nuevo choque vuelve a poner bajo la lupa el funcionamiento del sistema ferroviario español, mientras las autoridades avanzan con las tareas de rescate y la investigación para determinar qué provocó el accidente.
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