La Casa Blanca confirmó que Steve Witkoff y Jared Kushner viajarán a Islamabad para retomar negociaciones con Teherán. Hay señales de avances, pero persisten tensiones militares y económicas en la región.
En medio de una guerra en Medio Oriente que se extiende en el tiempo, la Casa Blanca anunció el envío de los emisarios especiales Steve Witkoff y Jared Kushner a Pakistán para participar en una nueva ronda de negociaciones de EE.UU. con Irán, en un intento por reactivar el diálogo y consolidar el frágil alto el fuego en la región.
La decisión fue confirmada por la portavoz presidencial, Karoline Leavitt, quien explicó que el presidente Donald Trump optó por avanzar con un encuentro cara a cara ante “algunos avances” recientes por parte de Teherán. “El presidente siempre está dispuesto a dar una oportunidad a la diplomacia”, sostuvo.
Las conversaciones se desarrollarán en Islamabad, donde ya se había realizado una primera ronda de contactos el 11 y 12 de abril que concluyó sin acuerdo. En esta oportunidad, la delegación estadounidense no contará con la presencia del vicepresidente JD Vance, quien encabezó el intento previo, aunque desde Washington aclararon que sigue “profundamente involucrado” en el proceso junto al secretario de Estado Marco Rubio y el equipo de seguridad nacional.
Del lado iraní, se espera la participación del canciller Abás Araqchí, quien ya arribó a la capital paquistaní en el marco de una gira regional que incluye también Mascate y Moscú. Su presencia busca dar continuidad a los contactos iniciados semanas atrás y explorar una salida diplomática al conflicto.
El nuevo intento de diálogo se produce en un contexto de alta tensión. Si bien Trump anunció recientemente un alto el fuego indefinido, las negociaciones permanecen estancadas debido a la exigencia iraní de levantar el bloqueo naval impuesto por Estados Unidos sobre sus puertos y embarcaciones. Washington, por su parte, mantiene una fuerte presencia militar en la zona, con tres portaaviones desplegados y miles de efectivos.
El conflicto ha tenido impacto global, especialmente en el mercado energético. El estrecho de Ormuz, por donde circula una parte sustancial del petróleo mundial, continúa bajo presión, lo que ha contribuido a la volatilidad de los precios del crudo y a la incertidumbre económica internacional.
En paralelo, Pakistán intenta posicionarse como mediador clave para destrabar las negociaciones. Las autoridades de ese país impulsan activamente el regreso a la mesa de diálogo, en un escenario donde la diplomacia convive con episodios de violencia en distintos puntos de Medio Oriente.
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