El partido de Alberto Núñez Feijóo plantea exámenes más exigentes de español y valores constitucionales. También analiza retirar la ciudadanía en casos de delitos graves o reincidencia.
El Partido Popular (PP) español prepara una aumentar las exigencias para obtener la nacionalidad española, y modificar las condiciones para quienes ya la hayan obtenido, que impulsará Alberto Núñez Feijóo si se convierte en presidente después de las elecciones de 2027.
Entre las principales iniciativas aparecen un examen de español más riguroso, una prueba sobre valores constitucionales y la posibilidad de retirar la nacionalidad ante determinados delitos.
“Se acabó eso de regalar pasaportes”, señalaron fuentes del PP citadas por el diario El Mundo, que accedió al contenido de la propuesta.
El proyecto plantea que la obtención de la nacionalidad no sea considerada únicamente un trámite administrativo. Desde el PP sostienen que los solicitantes deberán demostrar un mayor conocimiento del idioma y de los principios constitucionales del país.
La propuesta utiliza el concepto de “inclusión positiva” y contempla especialmente la situación de los ciudadanos provenientes de América Latina. Según fuentes partidarias, esta población tuvo un papel relevante en el crecimiento económico español durante los últimos años.
En materia penal, el proyecto establece que determinados delitos graves podrían derivar en la pérdida de la ciudadanía. Entre los casos mencionados aparecen el asesinato, la agresión sexual y situaciones de reincidencia.
El cambio de postura se produce en medio de un escenario político en el que la inmigración ocupa un lugar central. La crisis de Ceuta, que involucró el ingreso masivo de inmigrantes africanos, aumentó la presión sobre el gobierno de Pedro Sánchez.
Más de un mes después del comienzo de la crisis, alrededor de 5000 inmigrantes permanecían en la ciudad, de acuerdo con la información difundida. La situación también generó dificultades para los centros de acogida.
La socióloga María Miyar consideró que hasta ahora las políticas del PP y del PSOE habían presentado diferencias limitadas en materia migratoria. “Fueron laxos y poco intervencionistas con la inmigración, sin controles estrictos. Pero esto puede cambiar”, afirmó.
El crecimiento de Vox también modificó el escenario. El partido de Santiago Abascal sostiene desde hace años una política más restrictiva y reclama la expulsión de extranjeros que cometan delitos.
Otro de los antecedentes es la regularización anunciada por Sánchez en abril para inmigrantes que residían en España sin documentación. El gobierno justificó la medida por la necesidad de ampliar sus derechos, favorecer el pago de impuestos y cubrir puestos de trabajo de baja capacitación.
El PP rechazó el proyecto. Feijóo cuestionó que pudiera beneficiar electoralmente al gobierno mediante la incorporación de inmigrantes al padrón.
En los últimos días, además, el Tribunal Supremo intervino en el debate sobre la llamada “ley de nietos”, que permite a determinados descendientes de españoles residentes en América Latina solicitar la nacionalidad.
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