Los proyectiles alcanzaron las ciudades de Dimona y Arad, cerca de una instalación nuclear. Fallaron los sistemas de intercepción y crece la tensión entre Irán e Israel.
Al menos 120 personas resultaron heridas, once de ellas de gravedad, tras el impacto de dos misiles balísticos lanzados por Irán contra el sur de Israel, en un nuevo episodio de la escalada militar que atraviesa la región.
Los ataques se produjeron en un lapso de apenas tres horas y tuvieron como blanco las ciudades de Dimona y Arad, ubicadas en el desierto del Néguev. En ambos casos, los sistemas de defensa israelíes no lograron interceptar los proyectiles, que transportaban unos 450 kilos de explosivos cada uno.
En Dimona, donde se encuentra el principal centro nuclear israelí, el impacto dejó 47 heridos, entre ellos un niño de 10 años en estado crítico. Además, se registraron daños estructurales en edificios y un incendio tras el derrumbe de una construcción.
En Arad, en tanto, el número de afectados superó los 60, con varios casos de gravedad. Según informó el servicio de emergencias israelí Magen David Adom (MDA), fueron lesiones por metralla, así como también heridas mientras se dirigían a zonas protegidas o cuadros de pánico.
El Ejército israelí confirmó que al menos uno de los misiles impactó directamente en el suelo sin ser interceptado, lo que encendió las alarmas sobre la efectividad de su escudo defensivo en medio de ataques cada vez más intensos.
Desde Teherán, medios oficiales señalaron que el objetivo del ataque era la instalación nuclear cercana a Dimona, en respuesta a bombardeos previos contra el complejo iraní de Natanz. Sin embargo, fuentes israelíes rechazaron esa versión y atribuyeron el ataque a la escalada general del conflicto.
En paralelo, el Organismo Internacional de Energía Atómica informó que no se detectaron niveles anormales de radiación tras los últimos ataques en ambos países.
La situación se da en un contexto de creciente tensión regional, con bombardeos cruzados y la participación de aliados en distintos frentes. En el norte de Israel, la población permanece bajo amenaza de drones y proyectiles lanzados por el grupo libanés Hezbollah, mientras que en el sur se intensifican los ataques con misiles balísticos.
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