Maria Eduarda Rodrigues de Freitas, de 21 años, murió tras caer desde 40 metros en un puente de Limeira, San Pablo, durante una práctica de “rope jump”.
La investigación por la muerte de una joven de 21 años durante una actividad de “rope jump” en Brasil sumó nuevas detenciones y ya son seis los detenidos por el caso. Maria Eduarda Rodrigues de Freitas murió el pasado 13 de junio luego de caer desde unos 40 metros de altura desde el llamado Puente del Esqueleto, en la ciudad de Limeira, estado de San Pablo.
La Policía Civil brasileña informó que tres nuevas personas fueron detenidas esta semana, aunque por el momento no se dieron detalles sobre el grado de participación que habría tenido cada una. Según fuentes de la investigación, las medidas buscan evitar una posible destrucción de pruebas relacionadas con la organización de la actividad.
Por el hecho ya permanecían detenidos tres instructores identificados como Luis Felipe Feliciano Egoroff, de 32 años; Maicon Fernandes Cintra, de 42; y Vitor de Freitas Gonçalves, de 27. Los tres fueron acusados de homicidio con dolo eventual y continúan en prisión preventiva luego de que la Justicia rechazara los pedidos de excarcelación presentados por sus abogados.
Según la investigación, los acusados formaban parte del grupo que organizaba saltos desde el Puente del Esqueleto, una estructura ferroviaria inconclusa que se había convertido en un punto utilizado para actividades de aventura. Los participantes pagaban alrededor de 180 reales, unos 35 dólares, para realizar el salto.
La tragedia ocurrió cuando Maria Eduarda, oriunda de la localidad de Jandira, fue llevada hasta el borde del puente y lanzada al vacío sin estar correctamente sujetada al sistema de seguridad. De acuerdo con los investigadores, la cuerda que debía detener la caída no habría sido ajustada y quedó enrollada sobre la plataforma desde donde se realizó el salto.
Una grabación realizada por testigos se convirtió en una de las principales pruebas del expediente. En las imágenes se observa cómo la joven es acompañada por los instructores hasta el lugar del salto y luego cae sin que se hubiera completado la revisión final de los elementos de seguridad.
Los testimonios reunidos por la Policía indicaron además que los responsables no habrían realizado el control obligatorio del equipo antes de la actividad. La hipótesis central de los investigadores apunta a que hubo fallas graves en el procedimiento previo y falta de medidas básicas de prevención.
Otro elemento que forma parte de la causa es que el grupo que organizaba los saltos no funcionaba como una empresa formalmente registrada. La falta de una estructura legal y controles habilitantes también es analizada por las autoridades.
La Justicia brasileña deberá determinar ahora si existió negligencia o si los responsables asumieron el riesgo de realizar una actividad extrema sin las garantías necesarias. Mientras tanto, familiares y allegados de la joven continúan reclamando respuestas por una muerte que conmocionó a la comunidad local.
comentar